Los productores de Estados Unidos gastaron US$1.400 millones adicionales en diésel durante la siembra de la campaña 2025/26, según un estudio divulgado el 24 de julio de 2026 por legisladores demócratas del Comité Económico Conjunto del Congreso. El informe analizó maíz, soja, trigo de primavera, algodón y arroz, y estimó una suba interanual del 63% en el costo del combustible utilizado para implantar esos cultivos. El dato importa más allá de las fronteras estadounidenses: muestra hasta qué punto una variación energética puede deteriorar los márgenes agrícolas, encarecer el costo por hectárea y condicionar decisiones productivas.
El estudio combinó precios de combustible de la AAA y de la Administración de Información Energética con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos sobre superficie sembrada, calendarios de implantación y consumo promedio de diésel en distintas labores. También incorporó estimaciones de Iowa State University sobre el uso de maquinaria en cada cultivo. La metodología contempló operaciones como preparación del suelo, siembra, fertilización y pulverización. El resultado expone la elevada dependencia de la agricultura extensiva respecto del gasoil, un insumo que también determina el costo de los fletes y el movimiento de granos dentro de la cadena comercial.

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Una señal de alerta para los productores de América Latina
Aunque las cifras corresponden a Estados Unidos, la lectura resulta relevante para productores de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, Colombia y México. En gran parte de América Latina, el precio del gasoil afecta simultáneamente las labores agrícolas, el transporte de insumos y la salida de la cosecha, por lo que su impacto puede multiplicarse a lo largo de toda la cadena. La incidencia final varía según la carga impositiva, los subsidios, el tipo de cambio, la distancia a los puertos y la eficiencia de cada establecimiento, pero la conclusión es común: cuando sube la energía, disminuye el margen disponible para absorber riesgos climáticos o bajas en los precios de los commodities.
Illinois registró el mayor incremento absoluto en el gasto de diésel para la siembra, con US$ 163,2 millones adicionales, seguido por Iowa, con US$ 151,1 millones, y Minnesota, con US$ 101,7 millones. Nebraska quedó muy cerca de esa marca, con US$ 99,9 millones. La concentración del impacto en el cinturón agrícola no es casual: 16 de los 18 principales estados productores de maíz y los 18 mayores productores de soja quedaron entre los 20 más afectados. Cuanto mayor es la superficie implantada y más intensivo el uso de maquinaria, mayor es la exposición económica frente a un aumento del combustible.
Estados con mayor aumento total del costo de diésel para la siembra, campaña 2025/26
| Posición | Estado | Aumento total (US$ millones) |
|---|---|---|
| 1 | Illinois | 163,2 |
| 2 | Iowa | 151,1 |
| 3 | Minnesota | 101,7 |
| 4 | Nebraska | 99,9 |
| 5 | Dakota del Norte | 88,6 |
| 6 | Kansas | 83,2 |
| 7 | Indiana | 81,1 |
| 8 | Dakota del Sur | 77,8 |
| 9 | Texas | 69,4 |
| 10 | Ohio | 62,8 |
| 11 | Missouri | 58,9 |
| 12 | Wisconsin | 43,8 |
| 13 | Arkansas | 37,0 |
| 14 | Michigan | 33,6 |
| 15 | Mississippi | 22,2 |
| 16 | Kentucky | 20,9 |
| 17 | Carolina del Norte | 19,4 |
| 18 | Tennessee | 19,1 |
| 19 | Georgia | 14,6 |
| 20 | Luisiana | 12,3 |
El análisis también calculó cuánto aumentó el desembolso necesario para abastecer vehículos y equipos agrícolas. En promedio, llenar un tanque de almacenamiento de aproximadamente 2.271 litros costó US$ 1.538 más que en la temporada anterior. Para un camión cerealero típico, la suba promedio fue de US$ 205, mientras que para un tractor de gran potencia alcanzó US$ 250. California mostró el mayor incremento para el tanque de la explotación, con US$ 2.037, seguida por Washington, Michigan, Ohio e Indiana. Los valores no representan el precio total de la carga, sino el aumento atribuido a la variación del diésel.
Aumento del costo de combustible para vehículos agrícolas por estado
| Estado | Tanque agrícola de 2.271 litros (US$) | Camión cerealero / tractor (US$) |
|---|---|---|
| Alabama | 1.533 | 204 / 249 |
| Alaska | 1.694 | 226 / 275 |
| Arizona | 1.783 | 238 / 290 |
| Arkansas | 1.436 | 191 / 234 |
| California | 2.037 | 272 / 331 |
| Colorado | 1.680 | 224 / 273 |
| Connecticut | 1.474 | 197 / 240 |
| Delaware | 1.710 | 228 / 278 |
| Florida | 1.598 | 213 / 260 |
| Georgia | 1.338 | 178 / 218 |
| Idaho | 1.498 | 200 / 244 |
| Illinois | 1.785 | 238 / 290 |
| Indiana | 1.804 | 241 / 294 |
| Iowa | 1.530 | 204 / 249 |
| Kansas | 1.440 | 192 / 234 |
| Kentucky | 1.460 | 195 / 237 |
| Luisiana | 1.502 | 200 / 244 |
| Maine | 1.476 | 197 / 240 |
| Maryland | 1.702 | 227 / 277 |
| Massachusetts | 1.459 | 195 / 237 |
| Michigan | 1.850 | 247 / 301 |
| Minnesota | 1.497 | 200 / 243 |
| Mississippi | 1.484 | 198 / 241 |
| Missouri | 1.506 | 201 / 245 |
| Montana | 1.564 | 208 / 254 |
| Nebraska | 1.431 | 191 / 233 |
| Nevada | 1.794 | 239 / 292 |
| New Hampshire | 1.455 | 194 / 237 |
| Nueva Jersey | 1.632 | 218 / 265 |
| Nuevo México | 1.541 | 205 / 251 |
| Nueva York | 1.494 | 199 / 243 |
| Carolina del Norte | 1.601 | 213 / 260 |
| Dakota del Norte | 1.465 | 195 / 238 |
| Ohio | 1.815 | 242 / 295 |
| Oklahoma | 1.426 | 190 / 232 |
| Oregón | 1.731 | 231 / 282 |
| Pensilvania | 1.592 | 212 / 259 |
| Rhode Island | 1.520 | 203 / 247 |
| Carolina del Sur | 1.540 | 205 / 250 |
| Dakota del Sur | 1.480 | 197 / 241 |
| Tennessee | 1.517 | 202 / 247 |
| Texas | 1.556 | 207 / 253 |
| Utah | 1.537 | 205 / 250 |
| Vermont | 1.479 | 197 / 241 |
| Virginia | 1.514 | 202 / 246 |
| Washington | 1.878 | 250 / 306 |
| Virginia Occidental | 1.518 | 202 / 247 |
| Wisconsin | 1.772 | 236 / 288 |
| Wyoming | 1.528 | 204 / 249 |
| Promedio de Estados Unidos | 1.538 | 205 / 250 |
Para el productor latinoamericano, el informe funciona como una referencia sobre la velocidad con la que un shock energético puede trasladarse al costo de producir. El impacto no depende únicamente del precio por litro: también intervienen la cantidad de pasadas, la potencia del tractor, el estado del suelo, la distancia entre lotes, el mantenimiento de los equipos y la logística posterior. La agricultura de precisión, el control del ralentí, la planificación de recorridos y la reducción de labores innecesarias pueden moderar el consumo, aunque difícilmente compensen por completo una suba fuerte y sostenida del combustible.

El incremento también puede influir en las decisiones financieras de la campaña. Un mayor gasto en gasoil obliga a utilizar más capital de trabajo, eleva las necesidades de crédito y puede reducir recursos destinados a semillas, fertilizantes, seguros agrícolas o renovación de maquinaria. En explotaciones con márgenes ajustados, una suba del combustible puede modificar el punto de equilibrio de cada cultivo y aumentar la dependencia de buenos rendimientos. Además, el encarecimiento del transporte afecta a productores alejados de puertos, plantas de acopio, cooperativas y centros de consumo, una realidad especialmente sensible en extensas regiones productivas de América Latina.
La principal conclusión no es que el mercado latinoamericano repetirá exactamente los números de Estados Unidos, sino que el diésel vuelve a consolidarse como una variable estratégica para la rentabilidad agrícola mundial. Seguir su evolución permite anticipar cambios en los costos directos, los fletes y la competitividad exportadora. Para la campaña que viene, productores, contratistas y cooperativas deberán incorporar distintos escenarios energéticos a sus presupuestos y medir el consumo real por hectárea. En un contexto de precios agrícolas volátiles, clima incierto y costos financieros elevados, cada litro ahorrado puede convertirse en margen.
Fuente: Comité Económico Conjunto del Congreso de Estados Unidos, con datos de AAA, Administración de Información Energética, Departamento de Agricultura de Estados Unidos e Iowa State University Ag Decision Maker. Información difundida originalmente por Mariah Squire en Successful Farming, el 24 de julio de 2026.

