China suspende a la mayor planta de faena de Uruguay tras detectar residuos en carne

Es el segundo hallazgo de imidocarb en 2026. La planta concentra 13% de la faena uruguaya y ya exportó US$ 88 millones en carne al mercado chino.

China suspendió temporalmente desde el 6 de agosto de 2026 las exportaciones del Frigorífico Tacuarembó, luego de detectar residuos de imidocarb por encima del límite permitido en un embarque de carne bovina deshuesada, según confirmó el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) de Uruguay. Es el segundo episodio registrado este año en la misma planta, una situación de especial relevancia comercial porque el establecimiento concentra alrededor del 13% de la faena nacional y China representa casi un tercio del valor de sus exportaciones.

La decisión fue comunicada por las autoridades sanitarias chinas después de los controles realizados sobre la mercadería. El antecedente inmediato ocurrió el 19 de mayo, cuando la Administración General de Aduanas de China (GACC) notificó otro resultado por encima del Límite Máximo de Residuos (LMR) para el mismo medicamento veterinario.

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En aquella oportunidad no hubo suspensión. El establecimiento recibió una observación sanitaria y las autoridades uruguayas habían advertido que una reincidencia podía provocar restricciones para ingresar al mercado. El segundo resultado activó ahora esa consecuencia.

El impacto potencial adquiere otra dimensión por el tamaño de la planta. Tacuarembó procesó cerca de 160.000 bovinos en lo que va de 2026, aproximadamente 13% de toda la faena del país, y se ubica como el establecimiento de mayor actividad de Uruguay.

Sus ventas externas acumuladas rondan los US$ 285 millones, de los cuales aproximadamente US$ 88 millones corresponden a China. Esto significa que cerca del 31% de la facturación exportadora del frigorífico tiene como destino un mercado al que, temporalmente, ya no puede realizar nuevos embarques.

213 días: el plazo que puede definir el destino de un animal

En el centro del problema aparece el imidocarb, un medicamento veterinario autorizado en Uruguay y utilizado para tratar hemoparásitos bovinos, principalmente Babesia y Anaplasma, enfermedades asociadas a la garrapata.

Su utilización requiere una condición particularmente importante para la cadena cárnica: deben transcurrir 213 días entre la aplicación del medicamento y el envío del bovino a faena. Ese período permite que la concentración de residuos disminuya hasta ubicarse dentro de los niveles admitidos.

Por eso, el manejo no termina cuando el animal recibe el tratamiento. Productores y veterinarios necesitan registrar correctamente la aplicación y controlar posteriormente que ningún bovino tratado sea enviado al frigorífico antes de cumplir el período establecido.

El MGAP volvió a recordar la obligación de registrar los tratamientos veterinarios en la documentación sanitaria correspondiente. Una falla en ese punto puede recorrer toda la cadena, desde un establecimiento ganadero hasta un contenedor de carne que llega a miles de kilómetros de distancia.

La cartera agropecuaria inició una investigación para reconstruir el origen de los animales involucrados e identificar los establecimientos proveedores. El objetivo es determinar dónde se produjo el incumplimiento y aplicar las medidas correctivas correspondientes.

Un dato resulta importante para dimensionar el episodio: según informó el MGAP, hasta ahora no se detectaron incumplimientos del límite de imidocarb en exportaciones procedentes de otros frigoríficos uruguayos. Los dos resultados de 2026 están asociados a la misma planta.

Uruguay refuerza los controles mientras busca recuperar el acceso a China

El nuevo episodio ocurre cuando el país ya viene endureciendo la vigilancia sobre residuos de medicamentos veterinarios. Durante 2026 se ampliaron las facultades de investigación de los servicios ganaderos y se habilitaron restricciones preventivas sobre movimientos de animales destinados a faena cuando existen riesgos sanitarios.

También aumentaron los controles en establecimientos agropecuarios y el muestreo oficial dentro de frigoríficos, junto con mayores exigencias de trazabilidad cuando aparecen resultados fuera de los parámetros establecidos.

A esas medidas se incorporó una advertencia visual en los envases de determinados medicamentos veterinarios para destacar sus períodos de espera. El objetivo es reducir el riesgo de que animales tratados ingresen prematuramente al circuito de faena.

El antecedente preocupa especialmente porque Uruguay ya registró otros episodios relacionados con residuos de productos veterinarios en carne destinada a China, incluyendo detecciones de diferentes principios activos. Las exigencias sobre residuos se han convertido así en un punto crítico para preservar el acceso sanitario a uno de los principales destinos de la carne uruguaya.

Para Tacuarembó, el desafío inmediato será completar la investigación, implementar las correcciones exigidas y cumplir el procedimiento necesario para recuperar su habilitación. La suspensión es temporal, pero cada jornada sin acceso a China obliga a redireccionar producción de una planta que obtiene casi uno de cada tres dólares de sus exportaciones en ese mercado.

 

 

El episodio deja además una advertencia para la producción primaria. En una cadena exportadora altamente trazada, respetar los 213 días de espera de un tratamiento veterinario puede terminar definiendo no solo el destino de un animal, sino el acceso comercial de toda una planta frigorífica.

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