Chicago mira otra vez al clima y pone en alerta los precios de soja y maíz en la región

El calor vuelve al radar en EE.UU. tras el WASDE y puede mover Chicago. Brasil suma oferta y China compra soja: qué debe mirar América Latina.

Los mercados de granos de Chicago cerraron con señales mixtas este jueves 13 de agosto, después del fuerte impulso generado por el último informe WASDE del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). El maíz sufrió una marcada corrección, la soja logró sostenerse y el trigo retrocedió levemente, mientras los operadores comenzaron a trasladar nuevamente su atención hacia el clima. Para América Latina, el cambio importa porque más calor en el Corn Belt podría devolver una prima climática a los precios internacionales, justo cuando Brasil proyecta una enorme oferta y China vuelve a dar señales de demanda.

El maíz fue el cultivo que recibió la mayor presión después del rally del miércoles. El contrato diciembre perdió 8,75 centavos y cerró en US$185,82 por tonelada (US$4,72 por bushel), mientras septiembre terminó cerca de US$176,37 por tonelada. La toma de ganancias y las ventas técnicas explicaron buena parte del movimiento. Para los productores sudamericanos, sin embargo, la corrección de una rueda es menos importante que la señal que empieza a instalarse: Chicago podría volver a operar como un «weather market», con precios cada vez más sensibles a los pronósticos para las principales regiones productoras estadounidenses.

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Mercado Precio aproximado Movimiento
Maíz diciembre US$185,82/t -8,75 centavos/bu
Soja noviembre US$434,40/t -1 centavo/bu
Trigo Chicago diciembre US$263,08/t -1,5 centavos/bu
Trigo Kansas diciembre US$289,26/t -3 centavos/bu

El punto de partida es el último WASDE. USDA redujo su estimación de rendimiento del maíz estadounidense desde 11,49 hasta 11,34 toneladas por hectárea, equivalentes a 114,9 y 113,4 quintales por hectárea, respectivamente. En las unidades utilizadas en Estados Unidos, la revisión fue de 183 a 180,7 bushels por acre y resultó mayor que la esperada por los operadores. A pesar del ajuste, la cosecha norteamericana todavía podría superar 406 millones de toneladas, un volumen gigantesco que obliga al mercado a balancear dos fuerzas: un menor potencial de rinde y una oferta total que continúa siendo muy elevada.

Chicago mira otra vez al clima y pone en alerta los precios de soja y maíz en la región

La soja presenta una ecuación parecida. USDA redujo el rendimiento previsto desde aproximadamente 3,56 a 3,54 toneladas por hectárea -35,6 a 35,4 qq/ha-, pero aun así proyecta una producción cercana a 123 millones de toneladas, que sería récord si finalmente se concreta. El contrato noviembre terminó prácticamente estable en torno de US$434,40 por tonelada. Para Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, esta combinación resulta especialmente relevante: una pérdida adicional de potencial productivo estadounidense podría fortalecer Chicago, pero una cosecha todavía récord mantendría una importante oferta compitiendo en el mercado internacional.

La demanda agrega otro componente que Sudamérica deberá seguir con atención. Exportadores privados informaron al USDA una nueva venta de aproximadamente 125.000 toneladas de soja estadounidense a China para entrega durante la campaña 2026/27. El dato adquiere relevancia porque el gigante asiático continúa siendo el gran terreno de competencia entre Estados Unidos y Brasil por el comercio mundial de la oleaginosa. Para los productores latinoamericanos, nuevas compras chinas pueden actuar como soporte para los precios, pero también será decisivo observar qué origen consigue capturar la mayor parte de esa demanda durante los próximos meses.

Brasil gana peso mientras el clima de Estados Unidos amenaza con cambiar el tablero

Brasil aparece como una de las piezas centrales del nuevo escenario. CONAB elevó 1,4% su estimación para la producción brasileña de maíz 2025/26 hasta aproximadamente 140 millones de toneladas, principalmente por mejores perspectivas para la segunda cosecha, que representa la mayor parte de la producción nacional. En soja, en cambio, el organismo realizó un ajuste marginal a la baja y proyectó alrededor de 180,5 millones de toneladas. La magnitud de estos volúmenes confirma el peso creciente de Sudamérica en la formación de precios internacionales y en la competencia exportadora con Estados Unidos.

Indicador clave Volumen métrico Qué significa para la región
Maíz EE.UU. Más de 406 Mt Gran oferta pese al menor rinde
Soja EE.UU. 123 Mt Potencial cosecha récord
Maíz Brasil 140 Mt CONAB elevó 1,4% su previsión
Soja Brasil 180,5 Mt Brasil mantiene enorme oferta
Compra china de soja EE.UU. 125.000 t Señal positiva de demanda
Rinde maíz EE.UU. 11,34 t/ha USDA recortó su estimación
Rinde soja EE.UU. 3,54 t/ha También fue revisado a la baja

Las exportaciones estadounidenses muestran, al mismo tiempo, que la demanda no desapareció. Las ventas semanales de maíz alcanzaron aproximadamente 1,34 millones de toneladas, mientras los embarques llegaron a 1,77 millones, 4% por encima del promedio de las cuatro semanas anteriores. México, Japón, España, Colombia y Venezuela estuvieron entre los principales destinos. En soja, las ventas totales equivalieron a alrededor de 1,83 millones de toneladas, aunque los embarques fueron mucho más modestos, con cerca de 269.000 toneladas y una caída del 32% frente al promedio de las cuatro semanas previas.

Exportaciones de EE.UU. Volumen Referencia
Ventas de maíz 1,34 Mt Semana al 6 de agosto
Embarques de maíz 1,77 Mt +4% vs. promedio 4 semanas
Ventas de soja 1,83 Mt Fuerte peso de nueva cosecha
Embarques de soja 269.000 t -32% vs. promedio 4 semanas
Ventas de trigo 239.000 t -14% semanal
Embarques de trigo 457.000 t Máximo del año comercial

El trigo también merece atención. Las ventas externas estadounidenses bajaron 14% semanal hasta unas 239.000 toneladas, aunque los embarques treparon a aproximadamente 457.000 toneladas, el mayor volumen del actual año comercial. Los precios de Chicago y Kansas retrocedieron ligeramente después de que disminuyera parte de la prima asociada con las tensiones en la región del Mar Negro. El mercado continúa condicionado por una combinación de stocks globales, calidad de cosecha, demanda internacional y geopolítica, factores que también influyen sobre la competitividad exportadora de los países productores latinoamericanos.

Chicago mira otra vez al clima y pone en alerta los precios de soja y maíz en la región

Pero el factor capaz de modificar rápidamente todo este equilibrio es el clima. Los pronósticos anticipan lluvias de 25 a 50 milímetros o más en sectores de Iowa, Illinois e Indiana entre viernes y lunes, lo que aportaría humedad a zonas importantes del Corn Belt. Más adelante, sin embargo, las previsiones apuntan a condiciones más secas de lo normal en Minnesota entre el 20 y el 26 de agosto y temperaturas superiores a las normales en buena parte del Midwest y las Plains. La evolución de ese patrón será determinante para saber si los cultivos estadounidenses mantienen su potencial o enfrentan nuevos recortes.

Para la región, la clave será observar cómo se combinan esas señales. Un deterioro adicional de los rindes estadounidenses podría fortalecer los futuros de Chicago y mejorar referencias internacionales para soja y maíz, generando oportunidades comerciales para productores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Pero una cosecha estadounidense todavía abundante, sumada a la enorme producción brasileña, puede limitar el recorrido alcista. China, el ritmo de exportaciones, las monedas regionales, los costos logísticos y las primas locales terminarán definiendo cuánto de cualquier movimiento internacional llega efectivamente al precio recibido por el productor.

La situacion exige mirar más allá de una sola rueda de Chicago. Para productores agropecuarios, exportadores, acopios, cooperativas e inversores agrícolas de América Latina, las próximas semanas pueden abrir una etapa de mayor volatilidad y nuevas oportunidades de cobertura y comercialización. Estados Unidos todavía proyecta enormes cosechas, pero USDA ya redujo los rindes y el clima vuelve a generar interrogantes. Si el calor gana intensidad en el Corn Belt, el mercado podría recuperar rápidamente una prima climática y trasladar ese movimiento a los precios internacionales que recibe Sudamérica.

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