El USDA sorprendió con menores stocks de maíz y el conflicto en el Mar Negro complica al trigo. Qué señales debe seguir ahora el productor argentino.
El mercado internacional de granos abrió esta semana con nuevas señales para los precios que sigue el productor argentino: el USDA recortó los stocks finales de maíz de Estados Unidos, mientras los ataques sobre puertos de Rusia y Ucrania complicaron la salida de trigo del Mar Negro. Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, analizó este 18 de agosto cómo estos factores pueden trasladarse al mercado. El foco está puesto en el maíz, que recibió datos alcistas, y en el trigo, donde los problemas logísticos agregaron incertidumbre sobre una región decisiva para la oferta mundial.
El trigo quedó en el centro de la escena después de la paralización del puerto ruso de Novorossisk, que junto con las terminales del Mar de Azov participa de cerca del 90% de los embarques del cereal ruso. A esto se sumaron ataques sobre instalaciones ucranianas del Danubio. Según Romano, el freno en el Mar Negro está incorporando una prima logística a los precios. En Izmail, uno de los puntos utilizados por Ucrania para sacar mercadería hacia Europa, las exportaciones de granos cayeron 75% interanual durante el inicio de agosto. La situación también tiene impacto potencial sobre el girasol, otro mercado donde la región tiene un peso determinante.

En paralelo, el último informe del USDA dejó una sorpresa para el maíz. El organismo redujo los rindes proyectados en Estados Unidos, aunque una mayor superficie sembrada permitió sostener la estimación de producción. La diferencia estuvo en la demanda: los stocks finales estadounidenses bajaron 3,5 millones de toneladas frente al reporte anterior y quedaron 1,8 millones por debajo de lo esperado por el mercado, principalmente por mayores exportaciones. Para Romano, ese ajuste terminó dándole un sesgo alcista al informe, aun cuando el aumento del área compensó una reducción de 1,4 quintales por hectárea en el rinde proyectado.

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La próxima prueba llegará con el ProFarmer Crop Tour, que recorrerá las principales zonas agrícolas estadounidenses y difundirá estimaciones de rindes de maíz y conteos de chauchas en soja. El relevamiento permitirá contrastar lo observado directamente en los lotes con las proyecciones oficiales del USDA. Romano considera que el recorrido podría aportar volatilidad especialmente al maíz. En soja, los datos deberán tomarse con mayor cautela porque todavía resta una etapa importante del llenado de granos. Para el mercado, cualquier diferencia relevante entre lo que muestran los campos y las cifras oficiales puede provocar ajustes rápidos en Chicago.

Soja, maíz y trigo: qué señales llegan a la Argentina
En soja, el USDA redujo ligeramente el rinde estadounidense pero elevó la superficie, por lo que terminó aumentando la producción. La mayor molienda absorbió buena parte de esa oferta adicional y los stocks finales crecieron apenas 270.000 toneladas. A su vez, China volvió a mostrar una presencia fuerte sobre la soja de Estados Unidos, con compras por 1,5 millones de toneladas en las ventas semanales y nuevas operaciones posteriores. Para la Argentina, la señal aparece mientras la comercialización local continúa lenta y los compradores intentan estimular negocios con valores que muestran poco diferencial respecto de noviembre.
El maíz argentino presenta otra particularidad. Los días secos, fríos y ventosos permitieron aumentar el ingreso de camiones a los puertos y Rosario superó las 3.000 unidades en varias jornadas, aunque la cosecha continúa atrasada. El avance alcanzó el 77% del área después de progresar apenas 3,3 puntos porcentuales y se mantiene casi 18 puntos detrás del año pasado. Con nuevas lluvias en el pronóstico, las demoras podrían continuar. Al mismo tiempo, existen DJVE por 5,7 millones de toneladas de maíz para agosto, un volumen que podría volver a generar necesidad de mercadería por parte de los exportadores.

En trigo, la variable decisiva sigue siendo la logística internacional. El USDA redujo las exportaciones previstas de Rusia y Ucrania, pero el mercado interpreta que parte de ese ajuste responde a las dificultades para movilizar la producción. Novorossisk mueve alrededor de 15 millones de toneladas de granos por año, mientras Ucrania enfrenta obstáculos sobre la vía del Danubio. A esto se agregan problemas productivos en Alemania y Australia. En Brasil, en tanto, la Conab proyecta importaciones de trigo por 7,10 millones de toneladas para 2026/27, más de 20% por encima del ciclo previo, en un contexto de fuerte reducción del área sembrada.
Para la Argentina, esa combinación abre un escenario para seguir de cerca. Los cultivos locales de trigo presentan buenas condiciones y Brasil aparece con una necesidad mayor de importación, pero Romano advierte que al cereal argentino todavía le cuesta superar los US$220 por tonelada. En maíz, la reducción de stocks estadounidenses y la firmeza exportadora aportan sostén, aunque el atraso de la cosecha local condiciona la dinámica disponible. Con el Crop Tour por delante y los puertos del Mar Negro bajo tensión, los próximos movimientos dependerán menos de una sola cifra y más de cómo evolucionen la logística, los rindes estadounidenses y la demanda internacional.

