Nueve equipos de riego y casi 900 caños desaparecieron de un campo. Recuperaron buena parte del botín, pero aún buscan piezas clave.
Un robo valuado en alrededor de US$ 95.000 golpeó a un establecimiento rural de Balcarce y volvió a poner a la inseguridad rural en el centro de las preocupaciones del agro bonaerense. El hecho, conocido este martes 18 de agosto, involucró la sustracción de nueve equipos de riego, motores, bombas y cerca de 900 caños de aluminio. Tras la denuncia y varios días de investigación, el Comando de Prevención Rural (CPR) recuperó una parte importante del material. El caso importa por su dimensión económica, pero también porque afecta infraestructura estratégica para producir papa y otros cultivos intensivos de la zona.
La magnitud del golpe se entiende al observar qué había desaparecido del campo: nueve equipos completos de riego, motores, dos cabezales con bombas de agua, conexiones, acoples y cerca de 900 caños de aluminio de diferentes medidas. No se trata solamente del valor comercial de los elementos. Para un productor, perder semejante infraestructura puede comprometer labores, alterar los tiempos de producción y generar costos adicionales en una actividad donde cada jornada cuenta. El riego es especialmente relevante en las chacras paperas de la región, una de las producciones emblemáticas del sudeste bonaerense.
Según la información conocida tras la denuncia presentada ante el Ministerio Público Fiscal, el equipamiento sustraído estaba destinado a la instalación y funcionamiento de sistemas de riego de gran escala. El valor de los elementos fue estimado en aproximadamente US$ 95.000, una cifra que refleja el impacto patrimonial directo sufrido por los damnificados. Pero el costo potencial podía ser todavía mayor si el material no aparecía: además de reponer equipos dolarizados, el establecimiento podía enfrentar demoras productivas y pérdida de eficiencia, dos variables particularmente sensibles para cualquier empresa agropecuaria.

Biológicos en el agro: el nuevo enfoque que integra nutrición y protección de cultivos
Con los elementos reunidos durante la investigación, la Unidad Funcional de Instrucción Descentralizada de Balcarce, a cargo del fiscal Rodolfo Moure, avanzó con el pedido de órdenes de registro y secuestro ante el Juzgado de Garantías N° 6. Los procedimientos fueron realizados de manera simultánea en dos establecimientos rurales ubicados en Los Pinos y sobre el acceso a San Agustín. El resultado permitió recuperar una porción significativa de lo robado, principalmente caños de aluminio y acoples. Los materiales recuperados pudieron ser restituidos a sus propietarios tras las actuaciones correspondientes.
La intervención policial evitó así que buena parte de una inversión productiva de alto valor desapareciera definitivamente. La recuperación de los equipos adquiere especial relevancia por el costo que hoy implica reponer tecnología e infraestructura agropecuaria, especialmente cuando algunos componentes están atados al dólar y requieren una inversión considerable. En ese escenario, los delitos rurales dejan de ser solamente un problema de seguridad: pueden transformarse rápidamente en un factor económico que condiciona decisiones de inversión, manejo y producción dentro de los establecimientos.La investigación sigue abierta: todavía buscan motores y bombas
El caso, sin embargo, todavía no está cerrado. Las autoridades confirmaron que permanecen desaparecidos motores y bombas de agua, por lo que la investigación continúa y no se descarta la realización de nuevos procedimientos en Balcarce y localidades de la zona. La Justicia busca determinar el recorrido que tuvieron los elementos después del robo y avanzar sobre las responsabilidades vinculadas al hecho. El volumen y las características de los materiales sustraídos también constituyen una pieza central de la pesquisa, debido a las dificultades logísticas que supone trasladar y almacenar semejante cantidad de equipamiento.
El episodio vuelve a exponer un problema que preocupa al interior productivo: cuando la inseguridad entra al campo, el daño no termina en el valor de lo robado. Equipos de riego, maquinaria, combustibles, hacienda e insumos forman parte del capital necesario para sostener cada campaña. En Balcarce, la rápida investigación permitió recuperar buena parte de una pérdida cercana a los US$ 100.000. Ahora, mientras continúa la búsqueda de los elementos faltantes, el caso deja una señal de alerta para una región donde proteger la infraestructura también significa proteger capacidad productiva, inversión y trabajo.

