El agua golpea al norte santafesino: hay animales muertos, trigo perdido y campos aislados. Los productores reclaman obras antes de nuevas lluvias.
Las inundaciones que afectan al norte de Santa Fe dejaron durante las últimas semanas miles de hectáreas bajo agua, productores aislados, pérdidas de trigo y mortandad de vacas y terneros. Las lluvias extraordinarias y los problemas de drenaje obligan a trasladar rodeos hacia terrenos más altos, cuando conseguir potreros disponibles es cada vez más difícil y caro. El impacto ya no es solamente productivo: aumenta el costo del pastaje, se deterioran los caminos rurales y crece el temor a nuevas precipitaciones, en una región donde los productores aseguran estar trabajando al límite.

En Tres Lagunas, La Gallareta, el productor Daniel Villasboas tuvo que trasladar alrededor de 100 animales durante diez kilómetros, cinco de ellos atravesando zonas con agua mediante caballos y lanchas. En el operativo perdió unos 15 terneros y finalmente consiguió llevar el rodeo hacia un campo más alto. Pero poner la hacienda a salvo tiene un costo considerable: asegura estar pagando $18.000 mensuales por animal en concepto de pastaje. La escasez de campos secos agrava el panorama, porque muchos establecimientos reservan sus potreros para sus propios rodeos y la oferta para alquilar prácticamente desapareció.

Ganado, trigo y tambos: el costo productivo que deja el agua
En La Criolla, el escenario también es crítico. Desde una fuerte tormenta ocurrida el 17 de julio se acumularon 230 milímetros de lluvia, cuando para ese período los registros habituales rondarían entre 10 y 30 milímetros. Productores de la zona describen potreros convertidos en lodazales, caminos rurales intransitables y lotes completos de trigo en desarrollo perdidos por los excesos hídricos. También advierten sobre una situación delicada para los tambos: Javier Andreu, productor de la localidad, estima que gran parte de los establecimientos lecheros de la zona podría dejar de producir si las condiciones no mejoran.

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La ganadería enfrenta otra urgencia. En Cañada Ombú, Mario Feunillade debió sacar sus animales de un establecimiento de 70 hectáreas y buscar pastaje en otros campos, donde los valores llegaron a ubicarse entre $8.000 y $15.000 por cabeza al mes. El problema ahora es que prácticamente no quedan tierras disponibles. Según relató, vecinos de la zona llegaron a perder 500 animales sobre un rodeo de 1.500 vacunos. A esto se suma el aislamiento: hay familias que deben recorrer kilómetros a caballo para alcanzar caminos donde finalmente pueda circular algún vehículo.

El reclamo de los productores apunta ahora a una intervención urgente sobre la infraestructura hídrica. Piden limpiar los canales antes de que nuevas lluvias hagan imposible el ingreso de maquinaria y agraven los anegamientos. Con hacienda perdida, trigo bajo agua, pasturas inutilizadas y costos adicionales para mantener los rodeos, cada semana cuenta. En el norte santafesino, la preocupación económica crece junto con el nivel del agua: sin drenaje, caminos transitables y lugares donde trasladar los animales, muchas explotaciones enfrentan una situación que amenaza directamente su continuidad productiva.

