El financiamiento ganadero tocó un máximo en dos décadas y el crédito en dólares ganó peso. El negocio encuentra aire, aunque crece el riesgo cambiario.
La ganadería argentina alcanzó en el segundo trimestre de 2026 un récord de financiamiento de US$1.562 millones, el saldo más alto de los últimos 20 años. El dato surge de un informe de Rosgan elaborado sobre estadísticas oficiales del Banco Central (BCRA) y marca un cambio relevante para el negocio: desde comienzos de 2024, cuando la deuda del sector estaba por debajo de US$500 millones, el stock de préstamos prácticamente se triplicó. Detrás del salto aparecen mejores condiciones financieras, la estabilidad cambiaria y una relación favorable entre el precio de la hacienda y el costo del dinero.
El movimiento tomó todavía más fuerza durante este año. Según el relevamiento difundido por Rosgan, el financiamiento aumentó 38% durante el primer semestre y quedó 47% por encima del nivel registrado un año atrás. No se trata solamente de que las empresas ganaderas volvieron a buscar crédito: también cambió la moneda elegida para financiar capital de trabajo e inversiones. En un negocio caracterizado por ciclos biológicos extensos y una importante inmovilización de capital en hacienda, la posibilidad de conseguir fondos a un costo compatible con la evolución del ternero pasó a ser una variable central para las decisiones empresarias.
El salto del crédito ganadero en números
| Indicador | Nivel registrado | Variación / referencia |
|---|---|---|
| Deuda ganadera | US$1.562 millones | Máximo en 20 años |
| Crecimiento primer semestre 2026 | 38% | Frente al cierre previo |
| Variación interanual | 47% | Contra igual período anterior |
| Créditos en dólares | 43% del total | Eran 30% un año atrás |
Fuente: Rosgan sobre estadísticas financieras trimestrales del Banco Central (BCRA).

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El cambio en la composición del endeudamiento también resulta significativo. Según Rosgan, el 43% de la deuda de las empresas ganaderas ya está nominada en moneda extranjera, cuando un año atrás esa participación era del 30% y durante los dos años previos se había mantenido por debajo del 10%. El salto muestra hasta qué punto el dólar volvió a ganar terreno como herramienta financiera para el sector. Con un tipo de cambio relativamente estable y tasas sensiblemente inferiores a las ofrecidas en pesos, las líneas en divisas se convirtieron en una alternativa atractiva, aunque exigen administrar el riesgo cambiario.

Dólares baratos, terneros firmes y una señal de alerta hacia adelante
La explicación económica está en el costo real del financiamiento. De acuerdo con los datos citados por Rosgan, la tasa promedio en pesos rondó el 53% anual frente a una inflación del 33%, lo que determinó un costo real cercano al 15%. En dólares, en cambio, la tasa se ubicó alrededor del 6% anual mientras la inflación medida en esa moneda fue del 7,5%. Así, el costo real del endeudamiento en divisas resultó negativo en torno al 1,6% anual. Esa brecha ayuda a explicar por qué el productor y las empresas encontraron incentivos para dolarizar una porción creciente de sus pasivos.
Tasas, inflación y precio del ternero
| Variable | Variación / tasa anual | Lectura para el negocio |
| Precio del ternero Rosgan | 68% | Superó el costo del crédito en pesos |
| Tasa promedio en pesos | 53% | Menor que la suba del ternero |
| Inflación | 33% | Por debajo de la tasa nominal |
Fuente: BCRA, INDEC y Rosgan.
La hacienda aportó la otra mitad de la ecuación. El precio del ternero aumentó 68% nominal interanual, por encima tanto de la inflación como del costo promedio del dinero en pesos. La comparación elaborada por Rosgan entre la evolución de la TNA, el valor del ternero y el IPC permite observar esa ventaja relativa de la reposición durante 2026. Para una actividad donde buena parte del capital permanece inmovilizado durante meses, esa relación ayuda a entender por qué el crédito recuperó protagonismo y volvió a ser considerado una herramienta para apalancar el negocio ganadero.
Pero el récord también abre un interrogante. Rosgan advierte que no alcanza con tener crédito: los plazos deben acompañar el ciclo biológico y comercial de la ganadería. Una actividad de maduración larga necesita estructuras financieras diferentes a las de negocios con rápida rotación de capital. Y cuando una proporción creciente de la deuda está dolarizada, aparece una segunda variable sensible: el tipo de cambio. Lo que hoy funciona por el bajo costo real de las líneas en moneda extranjera puede cambiar rápidamente si la cotización del dólar vuelve a mostrar movimientos bruscos.
De cara al mediano plazo, entonces, el desafío será transformar este mayor acceso al financiamiento en inversión productiva sin generar una vulnerabilidad financiera. El propio Rosgan pone el foco sobre la volatilidad que podría acompañar un próximo escenario electoral y advierte que los créditos en dólares se vuelven más riesgosos ante eventuales movimientos del tipo de cambio. Para la ganadería argentina, el récord de US$1.562 millones representa una señal potente de recuperación del crédito; pero también deja una advertencia: financiar crecimiento puede ser una ventaja decisiva siempre que moneda, plazo y ciclo productivo permanezcan alineados.

