Argentina desafía al Mercosur y abre la puerta a negociar acuerdos por su cuenta

El Gobierno reclamó acelerar los acuerdos comerciales y advirtió que podría negociar por fuera del bloque. El agro aparece entre los sectores clave.

Argentina endureció este jueves 20 de agosto su posición dentro del Mercosur: el canciller Pablo Quirno advirtió que el país avanzará con acuerdos comerciales bilaterales si sus socios no acompañan la velocidad de apertura que pretende el Gobierno de Javier Milei. La definición, realizada durante la Conferencia Anual de Americas Society/Council of the Americas (AS/COA) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), importa especialmente para el agro porque anticipa una estrategia destinada a conseguir mejores condiciones de acceso para productos argentinos en los principales mercados internacionales.

«No tenemos tiempo que perder», sostuvo Quirno durante su exposición, según consignó Bloomberg Línea, medio que informó originalmente las declaraciones. El canciller señaló que Argentina necesita sumar socios y dejó en claro que la prioridad oficial sigue siendo hacerlo dentro del Mercosur, aunque introdujo una advertencia: «si el bloque no acompaña la velocidad que necesitamos, avanzaremos bilateralmente». La posición vuelve a poner sobre la mesa una discusión histórica del bloque: hasta dónde pueden avanzar individualmente sus miembros en negociaciones comerciales con terceros países.

El objetivo trazado por la administración Milei es ambicioso. Quirno afirmó que Argentina cuenta actualmente con acuerdos que alcanzan aproximadamente al 30% del PBI mundial, mientras que la agenda de negociaciones en curso podría elevar esa cobertura al 50% en el corto plazo. La meta oficial es llegar en los próximos años a mercados equivalentes al 80% de la economía global. Europa, América del Norte y Asia-Pacífico aparecen así como los tres grandes frentes de una política exterior que busca convertir la apertura comercial en una herramienta para incrementar exportaciones, inversiones y participación argentina en cadenas globales de valor.

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Qué puede ganar el agro argentino con la nueva estrategia comercial

Para el campo y la agroindustria, la discusión tiene consecuencias concretas. Carne vacuna, maíz, trigo, soja y derivados, lácteos, vinos, maní, frutas, cítricos y otras economías regionales dependen de condiciones de acceso, aranceles y requisitos sanitarios que pueden definir la competitividad de una exportación. La estrategia oficial busca reducir esas barreras, aunque la apertura también incrementaría la competencia para sectores locales. El desafío argentino será conseguir mercados mientras enfrenta costos internos que sus competidores regionales no necesariamente soportan en igual magnitud, entre ellos la presión tributaria, las retenciones y los costos logísticos.

Estados Unidos permite dimensionar lo que está en juego. Argentina y Washington firmaron el 5 de febrero de 2026 un Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos. Según informó oficialmente la Cancillería, el entendimiento prevé que Estados Unidos elimine aranceles recíprocos para 1.675 productos argentinos, con un potencial de recuperación de exportaciones estimado por el Gobierno en US$1.013 millones. La ficha oficial de tratados, sin embargo, todavía registra el instrumento como no vigente, un dato relevante al analizar cuándo podrán materializarse plenamente los beneficios previstos.

El acuerdo también colocó a la carne vacuna en el centro de la agenda bilateral. Cancillería informó que Estados Unidos concedió una ampliación hasta 100.000 toneladas de acceso preferencial para carne bovina argentina en 2026, frente a las 20.000 toneladas con las que contaba previamente el país. La cartera estimó un potencial cercano a US$800 millones adicionales en exportaciones. La oportunidad ya encuentra una industria activa: durante el primer trimestre de este año las ventas de carne bovina deshuesada a Estados Unidos alcanzaron, según datos oficiales, US$175 millones y 21.400 toneladas.

El otro gran frente es Europa. El Mercosur y la Unión Europea firmaron el 17 de enero de 2026 su Acuerdo de Asociación y el Acuerdo Interino de Comercio, después de más de dos décadas de negociaciones. Cancillería destacó entonces que la UE eliminará aranceles sobre el 92% de las exportaciones del Mercosur, por aproximadamente US$61.000 millones, y otorgará acceso preferencial para otro 7,5%. Para el agro argentino, Europa ofrece escala y poder adquisitivo, pero también mayores exigencias sobre trazabilidad, sustentabilidad, estándares ambientales y certificaciones, factores que empiezan a pesar tanto como el arancel al momento de competir.

Mercosur bajo presión: la apertura también obliga a competir puertas adentro

La advertencia argentina no implica necesariamente abandonar el Mercosur. El Gobierno pretende utilizar al bloque como plataforma de negociación siempre que pueda acompañar su estrategia de apertura. Pero la posibilidad de acuerdos bilaterales tensiona una estructura construida alrededor del Arancel Externo Común y de negociaciones coordinadas con terceros mercados. Uruguay ya había planteado durante los últimos años la necesidad de flexibilizar esas reglas. Ahora Buenos Aires lleva esa discusión a otra escala y la vincula directamente con la urgencia por ampliar el universo de mercados disponibles para empresas y exportadores argentinos.

Para Argentina, sin embargo, conseguir acuerdos es solamente una parte de la ecuación. Brasil continúa siendo un competidor formidable en soja, maíz, carne y otras cadenas agroindustriales, mientras Uruguay y Paraguay también buscan capturar oportunidades con esquemas tributarios y productivos diferentes. Una mayor apertura puede potenciar al agro argentino, pero difícilmente alcance por sí sola si no está acompañada por infraestructura, logística eficiente, financiamiento, estabilidad regulatoria y una reducción de los costos que condicionan la producción. Allí reaparece inevitablemente el debate por las retenciones y la competitividad sistémica.

Argentina necesita acelerar su inserción internacional aun cuando eso implique discutir las reglas con sus propios socios del Mercosur. Para el agro, un mayor acceso a Estados Unidos, Europa y Asia puede convertirse en una oportunidad para vender más y avanzar en agregado de valor. Pero la carrera también se juega dentro de las fronteras: mientras Brasil escala producción y gana mercados, el desafío argentino será transformar la apertura comercial en negocios concretos sin perder competitividad por impuestos, logística o reglas internas.

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