El stock bovino podría sumar un millón de cabezas en 2026

El stock bovino argentino podría recuperar alrededor de un millón de cabezas durante 2026, luego de 3 años consecutivos de retroceso, según la estimación del analista de ganados y carnes Víctor Tonelli.

El dato oficial se conocerá recién en abril del próximo año, pero el especialista considera que ya existen señales suficientes para anticipar un cambio de tendencia.

Uno de los principales argumentos está en la menor cantidad de animales enviados a faena. Tonelli estimó que durante este año se faenarán algo menos de 12,5 millones de cabezas, frente a las casi 13,5 millones de 2025. Es decir, alrededor de un millón de animales menos destinados a los frigoríficos.

A esto se suma una marcada retención de hembras. Según los datos mencionados por el analista, las ventas de vacas a faena disminuyeron 25% en julio y 27% en agosto, mientras que también se redujo la salida de terneras. Para Tonelli, este comportamiento constituye una señal concreta de que los productores están reteniendo vientres para recomponer sus rodeos.

En declaraciones a Infocampo Estudio, el especialista proyectó que esa retención podría traducirse en 600.000 a 700.000 vientres adicionales en servicio que quedarían reflejados en los datos de vacunación de 2027.

La recomposición de los vientres tendría además un efecto sobre la producción de terneros. Tonelli estima que 2026 podría cerrar con entre 400.000 y 500.000 terneros más, producto de una mayor cantidad de vacas y de mejores índices de preñez registrados durante la primavera-verano 2025/26.

La proyección para el próximo año es todavía mayor: el analista considera posible que la vacunación de 2027 contabilice más de 15 millones de terneros, frente a los aproximadamente 14,5 millones registrados anteriormente.

El cambio también se observa en la etapa de recría y terminación. Durante 2026 los feedlots registraron, según Tonelli, casi 10% más de existencias que el promedio de los años anteriores, pero con 7% menos de ingresos de animales. Esto implica una permanencia más prolongada de la hacienda en los corrales, con engordes que en algunos casos se extendieron entre 35 y 45 días adicionales.

Ese mayor tiempo de terminación se refleja en el peso de los animales enviados a faena. Tonelli señaló que el peso promedio de la res, que se ubicaba alrededor de los 230 kilos, actualmente ronda los 244 kilos y podría alcanzar los 250 kilos hacia fin de año.

De esta manera, la menor salida de animales a faena convive con una mayor retención de vientres y con una terminación más pesada de los novillos. Para Tonelli, esos movimientos configuran las señales que permiten proyectar una recuperación del stock bovino después de tres años de caída

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