Súper Niño en Argentina: el agro se prepara para un verano con lluvias extraordinarias

El Niño gana intensidad y pone al agro en alerta. Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos coordinan medidas ante un verano que podría traer excesos hídricos.

El fenómeno de El Niño se encamina este 9 de septiembre a convertirse en uno de los grandes condicionantes de la campaña agrícola argentina 2026/27. Un reporte de Sobre La Tierra-FAUBA advierte que existe un 90% de probabilidad de que alcance una intensidad fuerte durante la primavera y un 70% de que mantenga esa condición en el verano. El dato importa especialmente para el campo: buena parte de la región agrícola comienza la siembra gruesa con reservas de humedad elevadas y con el riesgo de que nuevas precipitaciones transformen una ventaja productiva en excesos hídricos.

Agosto ya dejó señales de lo que puede venir. Las precipitaciones fueron irregulares, pero muy abundantes en varias zonas, llevando la humedad del suelo por encima de los niveles habituales en sectores importantes del área agrícola. En el Litoral, Concordia, Corrientes y Resistencia registraron lluvias muy superiores a las medias, mientras la crecida del río Uruguay generó complicaciones en el este entrerriano. Para la producción, el escenario tiene dos caras: disponer de agua al comienzo de los cultivos de verano mejora las perspectivas, pero una primavera demasiado húmeda puede complicar implantación, logística y manejo de los lotes.

 

La referencia que empieza a aparecer entre los especialistas es la campaña 2015/16. Adela Véliz, docente de Climatología y Fenología Agrícolas de la FAUBA e integrante del CIAg, recordó que aquel ciclo también comenzó bajo un Niño fuerte y terminó con excesos de humedad en el norte argentino, la Mesopotamia, el Litoral y el oeste bonaerense. La diferencia es que actualmente el área afectada por excesos sería más extensa, alcanzando el centro-norte del territorio, el norte cordobés, La Pampa y buena parte de la Patagonia. El desafío será administrar esa disponibilidad sin que termine jugando en contra de los rindes.

Un Niño fuerte obliga al campo a mirar el agua de otra manera

Las señales del Pacífico refuerzan la preocupación. Leonardo Serio, docente de Climatología de la FAUBA, explicó que el océano ecuatorial viene calentándose desde fines del verano y que en junio se confirmó la fase cálida de El Niño. Durante agosto, las temperaturas llegaron a ubicarse más de 3,5 °C por encima de los valores habituales en la costa occidental de América. También se debilitaron los vientos alisios y aumentaron las tormentas sobre el Pacífico central, mientras el patrón regional ya comienza a mostrar mayores precipitaciones desde el centro de Chile hasta Uruguay.

Súper Niño en Argentina: el agro se prepara para un verano con lluvias extraordinarias

Los modelos analizados por los especialistas coinciden en que el fenómeno continuará durante la primavera y el verano. Incluso proyectan que el calentamiento del mar avance hasta noviembre y alcance valores capaces de competir con antecedentes extraordinarios como los eventos de 1982/83, 1997/98 y 2015/16. Para septiembre, octubre y noviembre, el norte argentino tendría temperaturas superiores a las normales, mientras la franja central y el norte patagónico podrían registrar condiciones más frías. En precipitaciones, gran parte del territorio presenta probabilidades de superar los registros normales.

Para la zona núcleo, sin embargo, más agua no significa automáticamente una mejor campaña. Los excesos pueden demorar labores, impedir el ingreso de maquinaria, deteriorar caminos rurales y provocar anegamientos. Las sudestadas sobre el Río de la Plata ya dificultaron el drenaje de sectores bajos y en Villa Paranacito productores ganaderos debieron trasladar hacienda. A esto se sumaron granizo, ráfagas y temporales: en Gobernador Roca, Misiones, un evento extremo destruyó cerca de 200 invernáculos, mientras productores hortícolas, yerbateros y tabacaleros también contabilizaron pérdidas.

Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos arman una defensa común

Ante este panorama, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos decidieron anticiparse y coordinar una estrategia regional frente a El Niño. Las tres provincias acordaron crear un Sistema Regional de Información, Alerta y Coordinación ante Eventos Meteorológicos Extremos. La iniciativa surgió de la Mesa Permanente de Gestión ante Emergencias Complejas de la Región Centro y contempla intercambio de información meteorológica e hidrológica, mapas de riesgo, protocolos conjuntos, capacitación y simulacros para responder ante emergencias que puedan superar la capacidad individual de una jurisdicción.

El esquema permitirá movilizar personal, vehículos, maquinaria, sistemas de comunicación, insumos y asistencia técnica entre las provincias cuando una emergencia lo requiera. También buscará integrar radares, información satelital y datos sobre ríos, arroyos e infraestructura crítica. Para el agro, la coordinación resulta especialmente relevante porque el agua no reconoce límites provinciales: las mismas cuencas atraviesan territorios productivos y una lluvia extraordinaria aguas arriba puede terminar condicionando campos, caminos y localidades situados a cientos de kilómetros.

El desafío productivo, por eso, va más allá de esperar el próximo pronóstico. Córdoba asegura haber realizado alrededor de 10.000 kilómetros de intervenciones sobre canales durante la última década, entre nuevas obras, mantenimiento y limpieza. Pero los funcionarios también ponen el foco en retener el agua donde se genera, conservar los suelos y mejorar el manejo de las cuencas. Con una campaña gruesa que comienza bajo condiciones hídricas favorables, la Argentina podría encontrar en El Niño un aliado para recuperar producción. Si las lluvias cruzan el límite de lo necesario, ese mismo aliado puede convertirse rápidamente en uno de los principales riesgos de la campaña 2026/27.

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