La región busca coordinar compras, producción y logística para reducir la dependencia externa. Argentina podría ganar poder de negociación y competitividad.

El Espacio Parlamentario Agroindustrial Sudamericano (EPAS) reclamó este miércoles 9 de septiembre a los gobiernos de la región avanzar hacia una política coordinada de fertilizantes, ante la dependencia de las importaciones y la creciente exposición a conflictos internacionales. La iniciativa, respaldada por organizaciones de Argentina, Brasil, Paraguay, Perú y Uruguay, propone unificar poder de compra, aprovechar la producción regional y mejorar la logística. Para la Argentina, el planteo resulta estratégico por el impacto que tiene el costo de la fertilización sobre los márgenes y la competitividad de los cultivos.
Compras conjuntas y una logística que puede beneficiar a la Argentina
La propuesta apunta a dejar atrás las respuestas individuales y conectar activos que hoy funcionan con escasa coordinación. Entre ellos aparecen las plantas de urea de Bahía Blanca, las reservas de potasio de Chile y los fosfatos de Perú, junto con la Hidrovía Paraná-Paraguay y los corredores bioceánicos. Una integración de esa infraestructura también permitiría reducir cuellos de botella como los registrados en puertos brasileños de Santos y Paranaguá, donde, según el documento, las demoras llegaron a 12 días durante períodos de alta demanda.

El planteo cobró fuerza por la volatilidad internacional. Las entidades señalaron que el 39% de los fertilizantes nitrogenados importados por Argentina durante 2025 llegó desde Medio Oriente, una dependencia que quedó nuevamente bajo la lupa frente a los conflictos geopolíticos de 2026. En paralelo, Sudamérica continúa aumentando su demanda: el mercado regional habría pasado de US$35.660 millones en 2025 a US$37.370 millones este año y podría alcanzar US$47.190 millones hacia 2031.

Biológicos: ya no compiten con la química: buscan transformar el sistema productivo agrícola.
Brasil domina el mercado y Argentina tiene margen para crecer
Brasil representa el 71,9% del mercado sudamericano de fertilizantes y registra un consumo de 344,1 kilos por hectárea, mientras que Argentina alcanza 50,2 kilos por hectárea y aparece como uno de los mercados con mayor ritmo de crecimiento. Esa brecha muestra el potencial productivo, pero también el desafío: para incrementar el uso de tecnología sin deteriorar los márgenes, el productor argentino necesita precios competitivos y previsibilidad en el abastecimiento.
La apuesta regional es sencilla en su concepto, aunque compleja en su ejecución: comprar juntos para negociar mejor y producir de manera coordinada para depender menos del exterior. Para Argentina, integrar Bahía Blanca, la Hidrovía y los corredores regionales podría significar algo más que asegurar fertilizantes: permitiría bajar vulnerabilidades logísticas y fortalecer una pieza clave de la competitividad agrícola frente a Brasil y otros grandes productores.
