Senasa creó un sistema digital obligatorio para identificar caballos y controlar sus movimientos. Habrá microchip y nuevos documentos sanitarios.

El Gobierno nacional estableció este 10 de septiembre de 2026 un nuevo sistema obligatorio de identificación y control de los équidos en la Argentina. A través de la Resolución 831/2026, el Senasa dispuso la incorporación progresiva del microchip individual y creó la Libreta Sanitaria Equina Digital (LSED) y el Pasaporte Equino Digitalizado (PED). La decisión importa para productores, propietarios y tenedores porque modificará la documentación sanitaria y la forma de trasladar caballos dentro del país, con un calendario que comienza a fines de este año y tendrá su cambio central desde marzo de 2027.
El alcance es amplio: las nuevas obligaciones comprenden a todas las personas humanas o jurídicas que sean propietarias, poseedoras o tenedoras de équidos, sin importar la cantidad de animales ni la escala de la actividad. El objetivo oficial es pasar de un esquema todavía apoyado en papeles a una trazabilidad individual integrada a las bases sanitarias del Senasa. Así, cada caballo podrá quedar asociado a su identificación, antecedentes sanitarios y movimientos, información considerada estratégica para reconstruir rápidamente recorridos y contactos ante la aparición de una enfermedad transmisible.

La transformación tendrá como eje el microchip individual, único y permanente. Desde el 1° de marzo de 2027 será obligatorio utilizar un transpondedor inyectable para identificar a los animales en las situaciones previstas por la normativa. El dispositivo deberá implantarse por vía parenteral en el tercio medio del lado izquierdo del cuello, ocho centímetros por debajo de la línea de la crin. Una vez colocado, su número tendrá que incorporarse al sistema sanitario del Senasa, ya sea mediante aplicaciones homologadas, autogestión con las herramientas digitales del organismo o de forma presencial en las oficinas correspondientes.

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Del microchip a la libreta digital: cómo funcionará el nuevo sistema
La identificación será requerida ante diferentes acontecimientos sanitarios y de traslado, como la toma de muestras para diagnósticos obligatorios vinculados con movimientos, el alta de la Libreta Sanitaria Equina o del Pasaporte Equino, determinados tratamientos veterinarios y operaciones internacionales. También será necesaria para traslados hacia la Zona Libre de Anemia Infecciosa Equina (AIE). El esquema busca que el número electrónico funcione como una identidad sanitaria permanente y permita relacionar al animal con su procedencia, destino, documentación y novedades registradas durante su vida.
La Libreta Sanitaria Equina Digital se convertirá en documento sanitario oficial en todo el territorio nacional. Podrá gestionarse directamente mediante el sistema del Senasa o por aplicaciones previamente homologadas. A la vez, los pasaportes reconocidos por el organismo deberán digitalizarse e incorporarse a la base sanitaria. El documento físico podrá continuar acompañando al caballo durante determinados movimientos si está vigente y digitalizado, pero el papel por sí solo no reemplazará el registro electrónico. Para el sector equino, esto implicará acostumbrarse a una gestión donde identificación, sanidad y traslado estarán cada vez más conectados.
El nuevo mecanismo también tendrá consecuencias prácticas durante los movimientos. La operatoria podrá incorporar una aplicación móvil, las coordenadas geográficas del establecimiento de destino, los datos del Renspa y la validación del animal mediante la lectura del microchip y/o la LSED. Además, el Senasa podrá bloquear temporalmente movimientos mediante la libreta digital cuando detecte enfermedades contagiosas o situaciones de interés sanitario. La trazabilidad pasa así de ser solamente un instrumento documental a convertirse en una herramienta de intervención frente a emergencias, con capacidad para identificar qué animal se movió, desde dónde salió y cuál fue su destino.
No obstante, la digitalización no eliminará completamente otros requisitos. El Documento de Tránsito electrónico (DT-e) seguirá siendo obligatorio en movimientos específicos, como animales vinculados al circuito de provisión para faena de exportación, ingresos a la Zona Libre de AIE, équidos destinados a cuarentena previa a exportaciones y determinados animales importados. Los responsables deberán verificar además que el microchip coincida con la documentación al recibir o despachar un animal. Si aparece una inconsistencia, habrá que comunicarla al Senasa dentro de los dos días hábiles, una obligación que agrega responsabilidad directa a quienes intervienen en cada movimiento.

Las cuatro fechas que deberán tener presentes los productores
El cambio será gradual. Desde el 31 de diciembre de 2026 ya no podrán imprimirse nuevas Libretas Sanitarias Equinas en papel y el 1° de marzo de 2027 comenzará la obligatoriedad del microchip. Las libretas físicas emitidas previamente conservarán su vigencia hasta el 31 de diciembre de 2027. Finalmente, desde el 1° de enero de 2028 la LSED o el PED incorporado al sistema serán los documentos sanitarios válidos para respaldar los movimientos bajo las condiciones fijadas. La digitalización de los Pasaportes Equinos también será obligatoria desde esa fecha.
Para el sector, la implementación abrirá una etapa de adaptación tecnológica y administrativa, pero también puede fortalecer un activo relevante para el negocio equino argentino: la trazabilidad sanitaria individual. En actividades vinculadas con reproducción, deporte, competencia y comercio internacional, demostrar procedencia e historial sanitario con registros confiables gana importancia frente a mercados cada vez más exigentes. La contracara será el costo y la gestión de la adecuación. La norma contempla sanciones por falta de identificación, dispositivos no registrados, inconsistencias documentales, omisión de novedades sanitarias o utilización de documentación adulterada.
El desafío ahora estará en cómo se instrumente la transición en establecimientos de distintas escalas y regiones del país. Cambios de titularidad, robos, muertes y otras novedades deberán incorporarse al sistema, mientras que productores y tenedores tendrán que familiarizarse con una operatoria mucho más digital. Argentina avanza así hacia un modelo de control equino basado en identificación electrónica, trazabilidad y datos sanitarios centralizados. Para una actividad en la que los animales circulan entre establecimientos, competencias y mercados, la efectividad dependerá no sólo de la tecnología, sino también de que la implementación resulte accesible y operativa para quienes están todos los días con los caballos.
