Una maleza ya ocupa casi 5 millones de hectáreas y obliga a ajustar el manejo

Borreria avanza en el norte argentino y preocupa de cara a la primavera. El manejo que combina coberturas y residuales busca contener su expansión.

Este 14 de septiembre de 2026, productores y técnicos pusieron el foco sobre Borreria spp., una maleza que ya está presente en casi 5 millones de hectáreas y 103 departamentos de la Argentina, según el último relevamiento de la Red de Manejo de Plagas (REM) de Aapresid. El norte de Córdoba, el NOA y el NEA concentran las situaciones más comprometidas y la llegada de la primavera abre un período clave, debido a que puede activarse el principal pulso de emergencia. Para el productor, controlar su avance importa no solo por el impacto agronómico: una estrategia tardía puede sumar aplicaciones, elevar costos y complicar los márgenes de los cultivos estivales.

La dimensión del problema está asociada a una característica que hace particularmente difícil su manejo. Borreria puede propagarse mediante semillas y también regenerarse a partir de estructuras subterráneas, de acuerdo con investigaciones realizadas por Aapresid junto con especialistas del Conicet, Ifeva, UBA y la Universidad Nacional de Hurlingham. Rizomas y xilopodios permiten que las plantas vuelvan a brotar incluso después de determinados controles. En un mismo lote, además, pueden encontrarse individuos de distinto origen y tamaño, una heterogeneidad que reduce la eficacia de las recetas uniformes y obliga a monitorear con mayor precisión antes de decidir una intervención.

Borreria spp. ya está presente en casi 5 millones de hectáreas y tiene su mayor incidencia en el norte de Córdoba, NOA y NEA

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El banco de semillas persistente agrega otra dificultad. Los tratamientos dirigidos solamente a las plántulas pueden controlar una parte visible del problema, pero dejar margen para nuevos rebrotes desde estructuras que permanecen bajo tierra. Por eso, los especialistas desaconsejan depender exclusivamente de herbicidas postemergentes y ponen el foco en anticiparse a los nacimientos. La diferencia no es menor para la economía del lote: evitar que la población aumente puede reducir la necesidad de controles posteriores y, sobre todo, disminuir el riesgo de llegar a soja, maíz u otros cultivos de verano con una maleza difícil ya instalada.

Coberturas y residuales: la estrategia que gana terreno antes de la primavera

Productores de las Chacras Aapresid La Paloma y Bandera, junto con especialistas del INTA, trabajan sobre un esquema que integra herramientas agronómicas y químicas. La intensificación agrícola durante el invierno aparece como una de las alternativas más interesantes para reducir los nacimientos de Borreria. Los ensayos mostraron que cultivos como trigo y vicia disminuyeron la germinación durante cerca de cuatro meses. La vicia consiguió la supresión más prolongada hacia la primavera, gracias al sombreado de la cobertura, que limita las condiciones necesarias para el establecimiento inicial de nuevas plántulas.

El segundo componente se concentra en el uso estratégico de herbicidas residuales al comienzo de la primavera. Los trabajos difundidos por Aapresid encontraron eficacia para reducir nacimientos y rebrotes con determinados tratamientos aplicados durante el barbecho. El concepto central es que ninguna herramienta debería cargar por sí sola con todo el control: cobertura, monitoreo y residuales funcionan como partes de un mismo esquema. Más que aumentar la cantidad de aplicaciones, la propuesta apunta a intervenir en el momento adecuado y llegar a la implantación de los cultivos estivales con una menor presión de la maleza.

El avance de Borreria deja, además, una señal para el negocio agrícola. En un contexto donde cada decisión sobre insumos pesa sobre el margen, prevenir puede resultar más eficiente que multiplicar controles una vez que el problema se instaló. Para los productores del norte de Córdoba, NOA y NEA, las próximas semanas serán decisivas para monitorear los lotes y definir estrategias. La experiencia muestra que la respuesta ya no pasa exclusivamente por encontrar un herbicida: rotaciones, cultivos de cobertura, conocimiento de la biología de la maleza y aplicaciones oportunas conforman un manejo integrado que busca proteger tanto el potencial productivo como la ecuación económica del lote.

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