Girasol argentino acelera: crecen la siembra, las exportaciones y el negocio global

La nueva campaña arranca con más área y un fuerte escenario global. La molienda y las exportaciones argentinas ya muestran cifras de alto impacto.

La cadena argentina del girasol comenzó septiembre de 2026 con una intención de siembra de 3 millones de hectáreas, 5,3% superior a la campaña anterior, en un contexto de fuerte crecimiento de la producción, la molienda y el consumo mundial. Así lo señaló el último informe de coyuntura de la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR), elaborado por el economista Jorge Ingaramo. El dato importa para el agro argentino porque llega después de un salto de la molienda y de las exportaciones: entre enero y julio, el complejo generó US$ 2.419,4 millones, 100,1% más que un año atrás, mientras el mercado internacional se prepara para recibir una oferta mucho mayor.

El avance de las sembradoras también empieza a confirmar la apuesta productiva. Al 9 de septiembre ya se había implantado el 23,4% de la superficie proyectada, unas 701.000 hectáreas, un ritmo 5,1 puntos porcentuales superior al promedio histórico para esta altura del año. El NEA lideraba las labores con el 94% y el Centro-Norte de Santa Fe alcanzaba el 50%, mientras Córdoba, Entre Ríos y el Núcleo Norte transitaban las primeras etapas. Buenos Aires y La Pampa todavía aguardaban el inicio de las tareas. Las estimaciones de cosecha, sin embargo, muestran una brecha considerable: el USDA calcula 8 millones de toneladas y Oil World proyecta 6,4 millones, sobre 3,12 millones de hectáreas.

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Molienda y exportaciones: el girasol gana peso en la generación de dólares

Más allá de lo que pueda entregar la nueva cosecha, los números de 2026 muestran una aceleración concreta de la agroindustria girasolera. En marzo, el crushing alcanzó el récord de 567.144 toneladas, mientras que entre enero y julio la molienda acumuló 3,42 millones de toneladas, un incremento interanual del 25,4%. La comercialización acompañó ese movimiento: las compras correspondientes a la campaña 2025/26 llegaron a 5,177 millones de toneladas, 46% por encima del ciclo anterior, y para la 2026/27 ya se negociaron 231.800 toneladas. Son indicadores que muestran una cadena con capacidad para transformar producción primaria y capturar agregado de valor antes de llegar a los mercados internacionales.

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El impacto sobre la balanza comercial resulta todavía más significativo. Según datos del Consejo Agroindustrial Argentino sobre información del INDEC, las exportaciones del complejo girasol alcanzaron US$ 2.419,4 millones entre enero y julio de 2026, prácticamente el doble que en igual período del año pasado. El crecimiento fue del 100,1% y permitió que la cadena explicara el 7,6% de las exportaciones agroindustriales argentinas. En una economía donde la disponibilidad de divisas sigue siendo una variable central, el cultivo recupera protagonismo y vuelve a mostrar que la diversificación de la matriz agrícola puede reducir parte de la dependencia histórica del complejo sojero.

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Más girasol en el mundo: la demanda será clave para sostener los precios

El desafío aparece del lado internacional. El USDA proyecta que la producción mundial de girasol crecerá 15,4%, hasta 63,55 millones de toneladas, impulsada por la recuperación de Ucrania, Rusia y la Unión Europea. Ucrania aumentaría su producción 21,5%, Rusia un 20% y el bloque europeo 12,7%. Al mismo tiempo, la molienda mundial avanzaría 13,3%, hasta 56,53 millones de toneladas, mientras el consumo global de aceite de girasol crecería 13%. Para la Argentina, esa expansión de la demanda será determinante: una mayor oferta internacional puede presionar las cotizaciones, pero el crecimiento del consumo ofrece un contrapeso para los exportadores.

Los precios ya reflejan esa tensión entre oferta abundante y demanda firme. El aceite de girasol CIF Rotterdam se ubicaba alrededor de US$ 1.395 por tonelada para septiembre-octubre, mientras el FOB argentino rondaba US$ 1.306 para septiembre y descendía hacia US$ 1.225 para posiciones abril-junio de 2027. En el mercado interno, el valor Cámara en Rosario llegó a $759.500 por tonelada, equivalente a unos US$ 506 al dólar divisa del Banco Nación. En Quequén y Bahía Blanca se negociaba alrededor de US$ 450, mientras que para entrega en fábrica en San Lorenzo aparecían referencias de hasta US$ 500 por tonelada.

El tablero para la campaña 2026/27 queda así planteado: más hectáreas en la Argentina, mayor capacidad de procesamiento, exportaciones en fuerte crecimiento y un mercado mundial considerablemente más abastecido. La oportunidad estará en transformar ese volumen en divisas y agregado de valor sin perder competitividad frente a los grandes productores del Mar Negro. Con el complejo sojero tradicionalmente en el centro de la discusión agroexportadora, el girasol empieza a ganar espacio propio. Si la demanda internacional acompaña el incremento de la oferta, la cadena tiene margen para consolidarse como uno de los motores que más crecieron dentro del agro argentino en 2026.

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