La Mesa de Enlace y los semilleros avanzaron en la discusión por el uso propio gratuito. Aún no hay acuerdo y buscan definir quién quedará exceptuado.

La Mesa de Enlace y representantes de la industria semillera volvieron a reunirse este 17 de septiembre para discutir una eventual reforma de la Ley de Semillas, con el uso propio gratuito como eje central. Fue el tercer encuentro de la mesa de trabajo técnico y se realizó en la sede de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA). No hubo acuerdo definitivo, pero las partes reconocieron avances y decidieron concentrar la negociación en qué productores quedarían exceptuados de pagar por reutilizar semillas, una definición con impacto directo sobre los costos agrícolas y la inversión privada en genética.
Uso propio: el punto donde chocan productores y semilleros
La discusión económica pasa por encontrar un equilibrio entre el derecho del productor a reservar semilla y la remuneración de quienes desarrollan genética y biotecnología. Actualmente, el artículo 27 de la Ley 20.247 contempla que reservar y sembrar semilla para uso propio no lesiona el derecho de propiedad sobre un cultivar. Además, información oficial del INASE señala que esta práctica representa más del 70% de la siembra de especies autógamas, principalmente soja, trigo, algodón y legumbres. Es una dimensión que explica por qué cualquier modificación puede mover costos relevantes dentro de la producción argentina.
Desde la dirigencia rural señalaron que la construcción de consensos será progresiva y requiere consultas tanto con las bases como con las empresas involucradas. Durante la reunión se analizaron distintos escenarios para sostener el uso propio gratuito y, aunque las diferencias continúan, quedó delimitado el próximo paso: definir la figura, características y condiciones del productor exceptuado del pago. Ese detalle será decisivo: según dónde se establezca el límite, cambiará el universo de productores alcanzados por regalías y, por lo tanto, el costo efectivo de sembrar genética protegida.

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Una reforma que puede cambiar costos e inversión en tecnología
El debate excede una pulseada por regalías. Para el productor, el esquema que finalmente se adopte puede modificar la estructura de costos; para los semilleros, determinará los incentivos para invertir y lanzar nuevas variedades en el país. La legislación vigente reconoce el uso propio bajo determinadas condiciones: el agricultor debe haber adquirido legalmente la semilla original, mantener su identidad y reservarla para sembrarla en su propia explotación.
Por ahora, no existe acuerdo cerrado ni una definición sobre quién quedará exceptuado, por lo que cualquier umbral económico, superficie o categoría de productor sería prematuro. Lo concreto es que la Mesa de Enlace y la industria mantuvieron abierto el canal técnico y acercaron la discusión al punto más sensible. En un agro que compite con Brasil, Paraguay y Uruguay por inversiones y mercados, el desafío argentino será lograr reglas que promuevan innovación genética sin transformar el acceso a tecnología en una barrera adicional para producir.
