La nueva campaña apunta a otra cosecha récord y a mayores exportaciones. Retenciones, inversión y competitividad vuelven al centro del debate.

La Bolsa de Cereales presentó este 22 de septiembre en Buenos Aires las primeras proyecciones de la campaña gruesa 2026/27, con una producción argentina que podría alcanzar 157,9 millones de toneladas, apenas por encima de los 157,1 millones del ciclo previo. El dato importa porque el país podría volver a moverse en niveles récord mientras mejora el aporte económico de la agroindustria: la entidad calcula exportaciones por USD 41.497 millones, 6,9% más que en la campaña anterior, en un escenario atravesado por la reducción de los derechos de exportación y la discusión sobre cómo recuperar competitividad.
Las estimaciones fueron presentadas por Ramiro Costa, gerente general de la Bolsa de Cereales, durante el tradicional lanzamiento de la campaña, que este año cumplió una década como espacio de encuentro de la cadena agroindustrial. Costa puso, sin embargo, un límite a la lectura de los números: los 157,9 millones de toneladas representan un potencial y todavía no un resultado asegurado. Su concreción dependerá de la evolución del clima y de las decisiones productivas de los próximos meses. Para el agro argentino, el desafío será sostener los volúmenes alcanzados y traducir esa capacidad productiva en mayor generación de valor.

El cambio más marcado aparece precisamente en el plano económico. Aun con una producción prácticamente estable, la Bolsa proyecta un Producto Bruto Agroindustrial de USD 54.297 millones, 5,9% superior al ciclo anterior, mientras las ventas externas crecerían 6,9%. «La producción se sostiene, pero su aporte económico crece«, resumió Costa. Para una Argentina que tiene en el complejo agroindustrial uno de sus principales generadores de exportaciones, la proyección vuelve a poner sobre la mesa una cuestión conocida: no alcanza con producir más; también cuentan los precios, los incentivos, el acceso a mercados y las condiciones para transformar producción en divisas.
Retenciones, competitividad y el desafío del Mercosur
En ese escenario, las retenciones volvieron a ocupar un lugar central. El presidente de la Bolsa de Cereales, Ricardo Marra, valoró la reducción de los derechos de exportación y sostuvo que avanzar progresivamente hacia su eliminación mejora los incentivos para producir, invertir, incorporar tecnología y exportar. En la misma línea, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta, señaló durante el encuentro que la campaña gruesa comienza con «muchas menos retenciones que en años anteriores». Se trata de la posición expresada por la entidad y el funcionario durante el lanzamiento, en un debate que sigue siendo determinante para la ecuación del productor.

Pero la propia Bolsa planteó que la competitividad argentina no se agota en las retenciones. Marra incluyó en la agenda pendiente la infraestructura y logística, el financiamiento, acceso a mercados, simplificación tributaria y regulatoria, innovación, propiedad intelectual y previsibilidad para las inversiones. La institución también destacó trabajos vinculados con semillas, Buenas Prácticas Agropecuarias, digitalización de instrumentos comerciales, biocombustibles y trazabilidad. El planteo cobra relevancia frente a competidores regionales que disputan los mismos mercados y obliga a mirar cuánto pesan los costos internos cuando el productor argentino sale a competir internacionalmente.
Esa competencia tendrá además una mirada regional en el Tercer Outlook del Mercosur, incorporado al encuentro para analizar el futuro del agro del bloque hacia 2036. Según el programa informado por la Bolsa, el trabajo abordará la evolución esperada de la producción y del comercio agropecuario, el potencial de crecimiento y el aporte del sector a la integración regional. Participarán, entre otros, representantes de FAO, IICA y de los gobiernos de Argentina y Brasil. Para nuestro país, la discusión resulta estratégica: Brasil no es solamente un socio dentro del Mercosur, sino también uno de los grandes jugadores con los que la Argentina comparte y disputa oportunidades en los mercados agroalimentarios globales.

Tecnología en el agro: 35% de los productores de maíz prevé aumentar su nivel tecnológico, según la Bolsa de Cereales.
Las primeras proyecciones dejan así una campaña con volumen cercano al récord, mayor valor económico y más exportaciones, pero también con varios interrogantes abiertos. La baja de retenciones aparece para la Bolsa como una señal favorable, aunque la agenda que la propia entidad propone muestra que la competitividad exige bastante más: logística, financiamiento, innovación, apertura de mercados, trazabilidad y reglas que den previsibilidad a las inversiones. Con una agroindustria regional que mira hacia 2036, el desafío argentino será convertir su capacidad productiva en más inversión, agregado de valor y presencia internacional, sin perder terreno frente a los grandes competidores del Mercosur.
