El agro bate récords de exportación mientras la economía se enfría. Retenciones, costos y clima ponen bajo la lupa la rentabilidad del productor.

Argentina alcanzó entre enero y agosto de 2026 un récord de 84,26 millones de toneladas de exportaciones agroindustriales por USD 37.525 millones, según datos oficiales, mientras la economía volvió a mostrar señales de debilidad. El fenómeno tiene al campo como protagonista y resulta relevante porque expone una paradoja: el país vende más productos agroindustriales al mundo, pero ese récord exportador no significa automáticamente que el productor esté atravesando un récord de rentabilidad.
La diferencia es importante. En los primeros ocho meses del año, el volumen agroindustrial exportado aumentó 10% interanual y el valor creció 13%, mientras 126 productos registraron sus mayores valores de exportación de la última década. Sin embargo, el productor toma decisiones con otra calculadora: precio recibido, rendimiento, retenciones, semillas, fertilizantes, labores, gasoil, fletes, arrendamientos y financiamiento. Por eso, más dólares ingresando al país no equivalen necesariamente a más margen tranqueras adentro.

El contraste se vuelve todavía mayor al mirar la economía general. En julio, el Estimador Mensual de Actividad Económica registró una caída desestacionalizada del 2,9% respecto de junio y del 1,4% interanual, mientras que la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre. A ese escenario se sumó un riesgo país de 578 puntos básicos al 24 de septiembre y una inflación que encontró resistencia para continuar descendiendo. El agro, así, produce y exporta dentro de una macroeconomía bastante más frágil. Fin de septiembre complicado pa…

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El récord de exportaciones y la otra cuenta del productor
La fortaleza exportadora excede a los cultivos tradicionales. Entre enero y agosto, la carne bovina deshuesada congelada generó USD 1.889 millones, el aceite de girasol USD 1.842 millones y la carne bovina fresca o refrigerada USD 1.051 millones. También crecieron miel, limones, quesos, pesca y productos forestales. Las economías regionales, por su parte, exportaron USD 5.757 millones entre enero y julio, otro dato que muestra que el impulso exportador atraviesa diferentes cadenas y territorios productivos.
Pero entre el precio internacional y el resultado económico de una hectárea existe una larga lista de costos. Además de insumos, labores y logística, permanecen los derechos de exportación. La soja tributa actualmente 24%, sus subproductos 22,5%, mientras maíz y sorgo quedaron en 8,5%. Para trigo y cebada se aplicó durante 2026 una reducción adicional. La baja de alícuotas mejoró la ecuación frente a niveles anteriores, pero las retenciones continúan formando parte del margen y de las decisiones de siembra del productor argentino.

La magnitud puede observarse desde otra perspectiva. La Bolsa de Comercio de Rosario estimó que las seis principales cadenas agrícolas -soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo- aportarían aproximadamente USD 4.613 millones en derechos de exportación durante 2026. El número ayuda a explicar por qué facturación externa y rentabilidad no son sinónimos. Una parte importante del valor generado por las cadenas se destina a impuestos antes de convertirse en resultado disponible para reinversión, tecnología o capital de trabajo.
Tampoco existe un único «productor argentino». Un establecimiento sobre campo propio cerca de los puertos del Gran Rosario enfrenta una estructura económica muy distinta de otro que alquila tierra y transporta granos cientos de kilómetros. Rendimiento, distancia al puerto, alquiler, precio de venta, fertilización, financiamiento y escala pueden cambiar completamente el margen, incluso sembrando el mismo cultivo. Por eso, los datos disponibles permiten medir con precisión las exportaciones del sector, pero no afirmar que todos los productores estén ganando o perdiendo por igual.
| Indicador | Qué muestran los números | Qué significa para el productor |
|---|---|---|
| Exportaciones agroindustriales | 84,26 Mt / USD 37.525 M entre enero y agosto | Gran capacidad exportadora, pero no mide el margen individual |
| Variación interanual | +10% volumen / +13% valor | Mayor flujo comercial y generación de divisas |
| Derechos de exportación | USD 4.613 M proyectados para seis cadenas | Parte del valor generado no queda disponible en la cadena |
| Soja | 24% de retenciones | Continúa existiendo una brecha entre precio externo y valor capturado |
| Actividad económica | -2,9% mensual en julio | El agro funciona dentro de una economía en contracción |
| Riesgo país | 578 puntos básicos | Refleja mayor percepción de riesgo financiero general |
| Producción 2026/27 | 155,8 Mt potenciales | Alto potencial productivo sujeto, entre otros factores, al clima |
| Exportaciones 2026/27 | USD 42.200 M proyectados | Podrían marcar otro máximo si se cumplen los supuestos de BCR |
Del récord de dólares al margen tranqueras adentro
Hay además una variable que ninguna proyección económica puede controlar: el clima. Al 24 de septiembre, la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario advertía que el 70% de la región núcleo se encontraba entre condiciones de escasez hídrica y sequía. La falta de agua comenzaba a afectar al trigo y dificultaba el avance del maíz. Esto introduce una advertencia sobre los números futuros: Argentina tiene un enorme potencial productivo, pero la campaña todavía debe transformar las proyecciones en toneladas reales.
La primera estimación de la BCR para la campaña 2026/27 plantea una producción potencial de 155,8 millones de toneladas. Bajo determinados supuestos productivos, climáticos y de precios, las exportaciones de los principales complejos agroindustriales podrían alcanzar los USD 42.200 millones. Sería un registro extraordinario para el país, aunque nuevamente conviene separar las variables: el valor exportado mide la potencia comercial de las cadenas; el resultado del establecimiento depende de cuánto cuesta producir cada tonelada y a qué precio logra venderla.

El contexto financiero también atraviesa esa ecuación. El riesgo país volvió a ubicarse cerca de los 600 puntos y el material analizado señala dificultades crecientes para el financiamiento de empresas y provincias. Eso no significa que un productor pague directamente esa prima para financiar una campaña, pero sí describe un escenario general de mayor percepción de riesgo. Al mismo tiempo, posibles aumentos de combustibles pueden trasladarse al transporte y la logística, dos componentes especialmente sensibles para productores alejados de puertos y centros de consumo. Fin de septiembre complicado pa…
La fotografía de septiembre muestra así dos Argentinas que conviven. Una tiene menor actividad, mayor pobreza que al cierre de 2025, riesgo país elevado y dificultades para seguir reduciendo la inflación. La otra llena barcos, conquista mercados y genera miles de millones de dólares. No son economías independientes: el agro aporta divisas a la macroeconomía y, al mismo tiempo, recibe de ella impuestos, tasas, infraestructura, condiciones cambiarias y costos que terminan influyendo sobre cada decisión de inversión. Fin de septiembre complicado pa…
Por eso, la pregunta acerca de cómo está el productor argentino no admite una respuesta binaria. El sector muestra fortaleza productiva y exportadora, recibió reducciones en derechos de exportación y conserva importantes perspectivas comerciales. Pero dentro de ese escenario conviven empresas con estructuras, márgenes y riesgos muy diferentes. Campo propio o alquilado, distancia a puerto, cultivo, rindes, deuda, tecnología y clima determinan cuánto del buen momento exportador termina efectivamente en el bolsillo de cada productor.
Si la agroindustria logra acercarse a los USD 42.200 millones proyectados para 2026/27, la discusión será cuánto de ese crecimiento consigue transformarse en rentabilidad, tecnología, fertilización, maquinaria, empleo y agregado de valor.
