Rosgan destacó que la industria procesó 8,13 millones de vacunos en los primeros ocho meses, una caída del 10 % interanual

La brecha de actividad entre los frigoríficos exportadores y los que se dedican al mercado interno se profundizó por la menor disponibilidad de hacienda. Según destacó el informe de mercado del Rosgan, este último sector registró la faena más baja desde 2014.
Los datos reflejaron que durante los primeros ocho meses del año las exportaciones absorbieron el 30 % de la carne producida en Argentina, frente al 25,8 % de 2025. Esta mayor orientación externa ocurrió en paralelo con el estancamiento del consumo doméstico.
Frente a este escenario, Rosgan afirmó: “Se trata de un nivel de participación que obliga a repensar la estructura de la industria y a avanzar en los cambios necesarios, tanto en infraestructura como en materia reglamentaria, para adecuar el sistema a una realidad que ya comenzó a cambiar». De esta manera, el sector redefinirá su perfil operativo en los próximos años.
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Exportaciones y mercado local
Entre enero y agosto, la industria frigorífica procesó 8,13 millones de vacunos, lo que representó una caída del 10 % interanual. Sin embargo, Rosgan destacó que el impacto mostró dos realidades cada vez más dispares dentro del mismo sector.
Las 44 firmas adjudicatarias de la Cuota Hilton procesaron 3,19 millones de cabezas, logrando un incremento del 4 % en su faena. En contraste, los operadores orientados al mercado doméstico procesaron 4,94 millones de cabezas, sufriendo una caída del 17 % que implicó un millón de animales menos. En este sentido, las plantas de consumo local enfrentaron una combinación de menor volumen y escasa capacidad de absorción por parte de la demanda.

En materia de precios, el valor exportado alcanzó US$ 5556 por tonelada en agosto, registrando una mejora del 26 % interanual. Por el contrario, el valor promedio de cuatro cortes vacunos en mostrador se ubicó en $ 18.533 por kilo según el INDEC, acumulando una suba del 16 % frente a una inflación del 33,5 % en el período.
Sobre esta pérdida de dinamismo interno, el informe explicó que parte del consumo que pierde la carne vacuna está siendo absorbido por el pollo y el cerdo, que funcionan como sustitutos de menor precio. En efecto, el consumo per cápita de carne vacuna cayó en más de 4,5 kilos en el último año.
De cara al futuro, la limitación en la oferta ganadera convivirá con una demanda externa firme que sostendrá el negocio exportador. Hacia los próximos meses, las plantas enfocadas al consumo interno deberían reestructurar sus costos ante volúmenes de faena acotados.
