CRA reclamó menos impuestos, infraestructura y crédito. Advierte que los costos restan inversión al campo y frenan la economía del interior.

Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) volvió a reclamar este fin de semana una reducción de la presión impositiva, la eliminación progresiva de las retenciones y mejores condiciones de infraestructura y financiamiento, durante una serie de exposiciones rurales realizadas en distintas provincias. El planteo, encabezado por Carlos Castagnani y otros dirigentes de la entidad, importa por una razón económica concreta: según CRA, los recursos que salen del establecimiento por impuestos y sobrecostos son fondos que dejan de destinarse a tecnología, producción, empleo y actividad en los pueblos del interior.
En la 100° Exposición Rural de Santa Rosa, La Pampa, Castagnani puso el foco sobre esa ecuación. El presidente de CRA sostuvo que el productor «trabaja, arriesga, paga sus impuestos y es sumamente eficiente» y recordó que las inversiones abarcan genética, equipos de riego, mallas antigranizo, tecnología y mejoras de los sistemas productivos. El argumento de la entidad es que esa reinversión trasciende la tranquera: cuando un establecimiento produce y demanda bienes y servicios, también moviliza comercios, contratistas, trabajadores y empresas vinculadas a las economías regionales.
La discusión vuelve así a un tema que atraviesa desde hace años la competitividad del agro argentino frente a sus competidores regionales: cuánto de lo producido puede regresar al circuito de inversión. Castagnani aseguró que el sector no reclama privilegios, sino reglas claras y previsibilidad, y volvió a plantear como horizonte la eliminación de los derechos de exportación y de impuestos considerados distorsivos. «Cada peso que se le saca al productor es un peso menos que puede volver al campo, a la inversión y a los pueblos del interior», afirmó posteriormente en la Exposición Rural de Chañar Ladeado, Santa Fe.

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Infraestructura, crédito y rentabilidad: la otra cuenta que preocupa al productor
La presión tributaria, sin embargo, es apenas una parte del planteo. Caminos rurales, rutas, ferrocarriles, energía, conectividad y logística aparecen en la agenda de CRA como variables directamente vinculadas con los costos y la competitividad. Castagnani sostuvo que no puede exigirse eficiencia al productor mientras enfrenta sobrecostos para producir y trasladar mercadería. La infraestructura, desde esa perspectiva, deja de ser solamente una demanda territorial: cada dificultad logística impacta sobre la estructura de costos y condiciona la capacidad de los establecimientos para competir y reinvertir.
El reclamo se extendió a San Luis, donde Javier Rotondo, vicepresidente segundo de CRA, destacó los avances vinculados con consorcios camineros y patrullas rurales, pero sumó otra advertencia económica. Los buenos precios de la ganadería no implican automáticamente buenos márgenes para el productor. «Estamos viendo un boom de precios en la ganadería, pero no necesariamente un boom de rentabilidad», señaló. Según el dirigente, la ecuación del engorde continúa siendo compleja y requiere previsibilidad, junto con una reducción de la carga de impuestos nacionales, provinciales y municipales.
El financiamiento completa esa cuenta. Rotondo advirtió que las tasas de interés representan una dificultad para productores que necesitan ampliar sus planteos, incorporar tecnología o realizar nuevas inversiones. Sin crédito accesible, incluso un escenario favorable de precios puede encontrar un límite a la hora de transformarse en mayor producción. A esto CRA sumó la inseguridad rural y el vandalismo como factores que afectan bienes, producción y decisiones empresariales. La entidad impulsa una modificación legal para endurecer las penas y dotar a la Justicia de herramientas específicas frente a estos delitos.
La gira también llevó el debate a Entre Ríos. En Chajarí, el vicepresidente primero de CRA, José Ignacio Colombatto, vinculó la competitividad de actividades como ganadería, agricultura y citricultura con infraestructura, logística y sanidad. En ese marco, reclamó un SENASA fuerte, profesional y federal y volvió sobre los derechos de exportación: sostuvo que las retenciones continúan condicionando la inversión y la capacidad de reinversión. Su propuesta fue avanzar hacia una reducción progresiva hasta su eliminación, acompañada por una estructura tributaria orientada a favorecer la producción.
El mensaje que dejó CRA en La Pampa, Santa Fe, San Luis, Córdoba y Entre Ríos apunta, en definitiva, a una misma discusión: qué condiciones necesita el capital productivo para permanecer y multiplicarse en el interior argentino. Impuestos, retenciones, logística, seguridad, sanidad y crédito terminan confluyendo en la rentabilidad de cada establecimiento. En un agro que incorpora tecnología y compite en mercados exigentes, la discusión ya no pasa solamente por cuánto vale un grano o un kilo de carne, sino por cuánto queda después de producir y cuánto de ese resultado puede regresar al campo en forma de inversión.
