Estados Unidos proyecta una fuerte caída en sus exportaciones de trigo, mientras Argentina y otros proveedores ganan competitividad global.

El mercado internacional del trigo atraviesa un escenario de creciente competencia comercial, con Estados Unidos perdiendo participación en las exportaciones y enfrentando una presión bajista sobre los precios. Este 22 de octubre de 2026, las proyecciones del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) volvieron a poner el foco en la debilidad de la demanda externa. Para la campaña 2026/27, el organismo estima exportaciones cercanas a 20,4 millones de toneladas, un volumen 17% inferior al ciclo anterior que podría modificar las estrategias comerciales de los principales países productores.
Estados Unidos pierde competitividad frente a Argentina y otros exportadores
La abundante disponibilidad internacional de trigo está modificando las condiciones de comercialización y reduciendo las oportunidades para los productores estadounidenses. Argentina, Australia y Canadá aparecen como competidores relevantes gracias a su capacidad de abastecimiento y a precios que resultan más atractivos para determinados compradores. En este contexto, el USDA recortó su previsión de exportaciones estadounidenses en aproximadamente 680.000 toneladas, ubicándolas en uno de los niveles más bajos de las últimas cinco décadas.

Bioestimulantes contra el estrés climático: qué pueden hacer frente al calor y la sequía
El deterioro de la demanda también se refleja en los valores que reciben los agricultores. El USDA redujo su estimación de precio promedio para la campaña 2026/27 a US$ 231,5 por tonelada, equivalente a una baja de aproximadamente US$ 3,7 por tonelada respecto de su cálculo anterior. Esta tendencia plantea dificultades para los establecimientos que enfrentan mayores costos de fertilizantes, energía, financiamiento y logística. Sin embargo, algunas variedades mantienen mejores perspectivas comerciales, como el trigo blanco estadounidense, cuyas exportaciones podrían alcanzar 6,12 millones de toneladas.

Sequía en Estados Unidos y menor oferta rusa: las variables que observa el mercado
Las condiciones climáticas continúan siendo un factor determinante para la próxima campaña. Hacia mediados de octubre, los agricultores estadounidenses habían implantado cerca de dos tercios de la superficie prevista con trigo de invierno, aunque la falta de humedad persistía en sectores de Oklahoma y Texas. Las precipitaciones recientes mejoraron parcialmente la situación en Kansas, pero la distribución irregular de las lluvias mantiene interrogantes sobre el desarrollo inicial del cultivo y su potencial productivo durante los próximos meses.
El escenario internacional también presenta señales que podrían modificar la tendencia de los precios. Según las proyecciones del USDA, las exportaciones rusas de trigo podrían retroceder un 17% y alcanzar su menor volumen en cinco años. Aunque las dificultades logísticas en la región del mar Negro todavía no generaron una recuperación sostenida de las cotizaciones, una reducción efectiva de la oferta exportable podría alterar el equilibrio comercial y abrir nuevas oportunidades para proveedores alternativos, entre ellos Argentina.
Para América Latina, especialmente para Argentina, uno de los principales exportadores regionales de trigo, la evolución del mercado estadounidense representa una variable estratégica. Una menor competitividad de Estados Unidos puede favorecer oportunidades comerciales, aunque la abundancia de oferta internacional también limita las posibilidades de recuperación de precios. El desafío para los exportadores latinoamericanos será aprovechar la demanda externa sin perder rentabilidad, en un mercado donde los costos logísticos, el tipo de cambio, la calidad del grano y las decisiones comerciales serán determinantes.
