Brasil despegó y Argentina quedó atrás: el costo de las políticas kirchneristas

Mientras Brasil multiplicó por ocho sus exportaciones agroindustriales, Argentina perdió terreno. Las retenciones y las trabas dejaron su marca.

Argentina podría estar exportando US$ 122.575 millones agroindustriales en lugar de los US$ 50.480 millones registrados en 2025 si hubiera acompañado el crecimiento de Brasil durante las últimas tres décadas. La diferencia surge de un estudio del economista Juan Manuel Garzón, del IERAL de la Fundación Mediterránea, difundido en octubre de 2026. El trabajo compara el desempeño exportador de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay entre 1995 y 2025, y expone el peso que tuvieron las políticas económicas, las restricciones comerciales y las condiciones para invertir sobre el desarrollo del agro nacional.

Los números muestran una distancia difícil de ignorar. Mientras Brasil multiplicó sus exportaciones agroindustriales por 8,4, Argentina apenas logró hacerlo por 3,4. Paraguay creció 7,5 veces y Uruguay, 6,8. En participación mundial, nuestro país retrocedió del 1,81% al 1,65%, mientras Brasil avanzó del 2,62% al 5,82%. El problema no fue la falta de compradores, sino la incapacidad de aprovechar el crecimiento del comercio internacional, según el diagnóstico del IERAL. Una diferencia que obliga a revisar las decisiones económicas tomadas durante las últimas décadas.

Argentina quedó atrás: mientras Brasil multiplicó sus exportaciones agroindustriales, el país perdió terreno y dejó pasar oportunidades de crecimiento durante tres décadas. Fuente: IERAL - Fundación Mediterránea.
 

Argentina quedó atrás: mientras Brasil multiplicó sus exportaciones agroindustriales, el país perdió terreno y dejó pasar oportunidades de crecimiento durante tres décadas. Fuente: IERAL – Fundación Mediterránea.

Retenciones, cepo y restricciones: las decisiones que frenaron al campo argentino

Una parte importante de ese período estuvo atravesada por las políticas agropecuarias del kirchnerismo. Retenciones, controles cambiarios, cupos de exportación y restricciones comerciales condicionaron la rentabilidad y las decisiones de inversión. Según el IERAL, entre 2002 y 2025 los derechos de exportación sobre granos y derivados representaron aproximadamente US$ 173.000 millones, medidos en dólares constantes. La cifra comprende distintos gobiernos y no puede atribuirse íntegramente al kirchnerismo, aunque buena parte de esas políticas se consolidó durante sus administraciones.

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Mientras Argentina aplicaba impuestos y controles sobre sus exportaciones, Brasil impulsó la investigación agropecuaria, el crédito rural y las inversiones en infraestructura. El trabajo destaca el papel de Embrapa en la adaptación de cultivos a nuevas regiones productivas y la eliminación, en 1996, de un impuesto provincial sobre las exportaciones primarias. Uruguay apostó a la industria forestal y la trazabilidad ganadera, mientras Paraguay avanzó con una menor presión tributaria y sin retenciones. Los resultados muestran estrategias diferentes, pero con un denominador común: condiciones más favorables para sostener inversiones de largo plazo.

Exportaciones agroindustriales: cuánto crecieron los países vecinos entre 1995 y 2025

País Exportaciones 2025 (millones de US$) Crecimiento desde 1995
Argentina 50.480 3,4 veces
Brasil 177.991 8,4 veces
Paraguay 8.524 7,5 veces
Uruguay 11.952 6,8 veces
 Fuente: IERAL de la Fundación Mediterránea, sobre datos de BACI-CEPII, INDEC y UN Comtrade. Comparación de complejos agroindustriales, período 1995-2025.

El retroceso argentino tampoco fue uniforme. El maíz aumentó su participación en el comercio mundial del 5,8% al 12,3%, mientras la soja también ganó terreno. En cambio, la carne vacuna cayó del 6,4% al 3,8% y el trigo retrocedió del 5,3% al 4,4%. Actualmente, soja y maíz representan cerca de la mitad de las exportaciones agroindustriales argentinas. Esta concentración refleja la capacidad competitiva de ambos cultivos, pero también las dificultades para desarrollar otras cadenas productivas que necesitan inversiones, previsibilidad y acceso estable a los mercados.

La comparación con Brasil deja una conclusión incómoda para la política argentina. La diferencia de más de US$ 72.000 millones anuales es un escenario hipotético, no dinero efectivamente perdido ni una cifra atribuible exclusivamente al kirchnerismo. Sin embargo, permite dimensionar cuánto podría haber crecido el agro con otra trayectoria económica. Para el IERAL, recuperar terreno exige estabilidad, menos impuestos distorsivos, infraestructura y reglas comerciales duraderas. El campo argentino demostró que puede producir; la discusión pendiente es qué condiciones necesita para vender mucho más al mundo.

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