Las lluvias y las altas temperaturas favorecen el mal de la tela en la yerba mate. Advierten sobre los síntomas y cómo evitar daños en los cultivos.

La llegada de noviembre encendió una alerta sanitaria en los yerbales argentinos por las condiciones favorables para el desarrollo del mal de la tela, una enfermedad causada por el hongo Ceratobasidium niltonsouzanum. Este martes 3 de noviembre, especialistas del INTA advirtieron que las lluvias, la elevada humedad y la brotación primaveral aumentan el riesgo de propagación. La enfermedad puede provocar el secado de hojas y ramas e incluso la muerte de las plantas en casos severos, por lo que recomiendan intensificar los controles durante octubre y noviembre.
Delia Dummel, investigadora de la Estación Experimental Agropecuaria Montecarlo del INTA, explicó que la combinación de humedad elevada y temperaturas cercanas a los 25 °C favorece el desarrollo del hongo. Su principal vía de transmisión es el contacto entre plantas, aunque también puede dispersarse mediante esporas transportadas por el viento. Las abundantes precipitaciones y los días nublados registrados durante esta primavera generan un escenario de mayor riesgo, especialmente en lotes con antecedentes de la enfermedad y sectores donde la vegetación retiene humedad.
Cómo detectar el mal de la tela y evitar que se propague
Uno de los principales desafíos es que las plantas pueden parecer saludables desde el exterior mientras la enfermedad avanza dentro de la copa. Los primeros síntomas incluyen el secado prematuro de hojas y ramas, acompañado por un micelio blanquecino visible en el envés de las hojas y sobre los tejidos leñosos. En etapas avanzadas, las hojas se oscurecen, se necrosan y permanecen colgando mediante pequeños filamentos similares a una tela. Por eso, los especialistas recomiendan recorrer los yerbales y revisar especialmente el interior de las plantas para identificar los focos iniciales.

Ante la detección de síntomas, el INTA aconseja realizar podas sanitarias con cortes entre 10 y 15 centímetros por debajo de las zonas afectadas y retirar los restos vegetales fuera del lote. También recomienda dejar la cosecha de los sectores comprometidos para el final de la jornada y evitar labores de suelo que puedan favorecer la dispersión. Las herramientas deben desinfectarse con hipoclorito al 10 %, alcohol al 70 % o amonio cuaternario. Si resulta necesario aplicar tratamientos químicos, únicamente deben utilizarse productos autorizados por el Senasa.
La detección temprana y el manejo sanitario son fundamentales para proteger la productividad de la yerba mate, una economía regional estratégica para Misiones y Corrientes. Los especialistas remarcan que el monitoreo frecuente permite reducir la propagación del hongo y evitar daños mayores. Como herramienta de consulta, el INTA publicó la cartilla técnica Mal de la Tela en Yerba Mate. Reconocimiento y manejo, que reúne recomendaciones para identificar los síntomas y aplicar medidas preventivas en los establecimientos productivos.
