La senadora se reunió con Coninagro, reconoció los reclamos por retenciones, crédito e infraestructura y se comprometió a revisar leyes pendientes.

La senadora nacional Patricia Bullrich se reunió con autoridades de Coninagro este miércoles 4 de noviembre, en un encuentro donde el cooperativismo agropecuario volvió a poner sobre la mesa sus principales demandas: retenciones, presión impositiva, infraestructura, financiamiento y leyes pendientes. La reunión, desarrollada durante el preconsejo mensual de la entidad, dejó un compromiso político de revisar iniciativas legislativas que afectan al sector. El planteo cobra relevancia en un escenario donde los costos productivos y las condiciones de inversión siguen siendo determinantes para la competitividad del agro argentino.
Retenciones, crédito y leyes pendientes: los reclamos que Bullrich se llevó del campo
El encuentro contó con la participación del presidente de Coninagro, Lucas Magnano, integrantes del Consejo de Administración y representantes de distintas economías regionales. Según informó la entidad cooperativista, la agenda incluyó la situación del INTA y el Senasa, el acceso al financiamiento, los problemas logísticos y las dificultades que enfrentan las cooperativas para desarrollar sus actividades. También se analizaron proyectos que todavía esperan tratamiento legislativo, entre ellos la ley de semillas y el certificado pyme para cooperativas, dos herramientas que el sector considera relevantes para mejorar sus condiciones de funcionamiento.
Tras escuchar a los dirigentes, Bullrich reconoció que existen demandas que requieren atención. «Tienen preocupaciones, preocupaciones que hay que atenderlas y escucharlas», expresó al referirse a la infraestructura, los impuestos a la exportación y las iniciativas parlamentarias pendientes. La legisladora aseguró que revisará el estado de los proyectos y mantendrá abierto el intercambio con Coninagro. «Nos llevamos una agenda nutrida que la vamos a repasar y mantener este diálogo», afirmó. Sin embargo, el encuentro no dejó anuncios concretos sobre una reducción de retenciones ni fechas definidas para el tratamiento de las leyes mencionadas.

Uno de los puntos más sensibles fue el acceso al crédito para productores, cooperativas y empresas agroindustriales. Bullrich reconoció que el aumento de las tasas de interés deterioró las condiciones de financiamiento y recordó que, después de un período de mayor disponibilidad crediticia, muchas operaciones quedaron paralizadas. También planteó que las nuevas líneas de préstamos deberían alcanzar al capital de trabajo de las empresas productivas y no concentrarse exclusivamente en el consumo. Para el campo, esta discusión resulta central: sin financiamiento competitivo, se encarecen las inversiones, la incorporación tecnológica y la planificación de nuevas campañas.
El desafío del agro argentino: competitividad, infraestructura y economías regionales
Por su parte, Lucas Magnano, presidente de Coninagro, destacó la amplitud de los temas abordados y la posibilidad de establecer una agenda de trabajo con la senadora. El dirigente explicó que la conversación incluyó cuestiones vinculadas con la producción agropecuaria, las economías regionales y la actividad económica del interior. Desde el cooperativismo buscan que estos planteos tengan continuidad parlamentaria y se traduzcan en soluciones concretas. La discusión excede la coyuntura impositiva: la previsibilidad regulatoria, el costo del capital y la infraestructura condicionan las decisiones de inversión de miles de productores y cooperativas.
En la misma línea, Marcelo Federici, vicepresidente de Coninagro, puso el foco en las dificultades que atraviesan las economías regionales, especialmente por los costos productivos, los pasos internacionales y las necesidades de infraestructura. El dirigente también remarcó la importancia de preservar la institucionalidad de las cadenas agroindustriales, con referencias a la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva). Ambas organizaciones cumplen funciones vinculadas con la promoción y el desarrollo sectorial, en actividades donde la inserción internacional y el agregado de valor resultan estratégicos.
El debate tiene además una dimensión regional. Mientras Brasil, Paraguay y Uruguay compiten por inversiones y mercados agroalimentarios, la Argentina enfrenta el desafío de sostener su capacidad exportadora en un contexto de exigencias comerciales y mayores costos logísticos. Las retenciones forman parte de esa discusión porque inciden sobre los ingresos de los exportadores y, según la cadena productiva, pueden trasladarse a los precios recibidos por los productores. A eso se suman las necesidades de infraestructura y crédito. La competitividad no depende solamente de producir más, sino también de cuánto cuesta producir, transportar, financiar y exportar.
La reunión entre Bullrich y Coninagro dejó planteada una agenda que combina reformas legislativas, financiamiento e infraestructura, pero cuya evolución dependerá de decisiones concretas. Para el sector agropecuario, el próximo paso será conocer qué proyectos avanzan efectivamente en el Congreso y qué respuestas aparecen frente a las demandas de las cooperativas. El desafío será transformar el diálogo político en medidas verificables, capaces de mejorar las condiciones de producción y fortalecer la inserción del agro argentino en los mercados internacionales.
