El ministro de Economía vinculó la eliminación de los derechos de exportación con un segundo mandato presidencial. La promesa reabre el debate sobre los plazos y la competitividad del campo argentino.

El ministro de Economía, Luis Caputo, prometió este viernes 6 de noviembre de 2026 eliminar todas las retenciones al campo si Javier Milei consigue un segundo mandato presidencial. La declaración se produjo durante un encuentro con dirigentes y delegados de la Sociedad Rural Argentina (SRA), donde el funcionario defendió la política económica del Gobierno y repasó las reducciones de derechos de exportación. El anuncio reabre uno de los principales debates del agro argentino: cuándo podrá concretarse la eliminación definitiva de un impuesto que afecta los márgenes productivos y la competitividad exportadora.
Durante su exposición, Caputo destacó la relación del Gobierno con las entidades rurales y reafirmó su intención de avanzar hacia una menor presión tributaria. «Si tuviéramos otro mandato, no tengan duda de que terminaríamos con todas estas retenciones para que finalmente el campo pueda llevarse lo que efectivamente se merece», aseguró. La frase establece un compromiso político, aunque condicionado a la continuidad de Milei después de 2027. Para los productores, la diferencia es importante: una promesa de eliminación futura no modifica las condiciones económicas de la campaña actual ni garantiza una fecha concreta para alcanzar las retenciones cero.

Retenciones cero: qué cambia para el campo y la competitividad argentina
El compromiso tiene antecedentes en las medidas oficiales. En mayo de 2026, el Ministerio de Economía presentó un cronograma de reducción gradual de retenciones hasta 2028, con bajas previstas para soja, maíz, trigo, cebada, sorgo y girasol. El esquema apunta a mejorar los incentivos para producir e invertir, aunque no implica una eliminación inmediata de todos los derechos de exportación. Para el productor argentino, el impacto dependerá de las alícuotas efectivamente aplicadas, los precios internacionales, el tipo de cambio y los costos de producción. La previsibilidad tributaria sigue siendo fundamental para planificar cada campaña.
La discusión también tiene una dimensión regional. Argentina compite con Brasil, Paraguay y Uruguay en los mercados internacionales de granos y productos agroindustriales, pero enfrenta condiciones tributarias diferentes. Mientras sus vecinos cuentan con otras estructuras impositivas, las retenciones argentinas inciden sobre los precios internos y los márgenes de las cadenas exportadoras. Sin embargo, la competitividad no depende solamente de los impuestos: también influyen la infraestructura, los costos logísticos, el acceso al crédito y la estabilidad económica. Una eventual eliminación podría mejorar los incentivos para invertir y exportar, aunque sus efectos variarían según cada actividad.

Caputo también se refirió al escenario financiero y señaló que el riesgo país había alcanzado los 925 puntos básicos. El ministro atribuyó parte de esa situación a la incertidumbre de los inversores sobre la continuidad del programa económico después de 2027. Se trata de su interpretación, ya que el indicador también responde a factores fiscales, financieros e internacionales. Para el agro, estas variables son relevantes porque afectan el financiamiento, la incorporación de tecnología y las decisiones de inversión. El funcionario defendió además la continuidad del rumbo económico y sostuvo que mantener la disciplina fiscal es una prioridad del Gobierno.
La eliminación definitiva de las retenciones sigue siendo un objetivo político y no una medida ya concretada. El Gobierno deberá compatibilizar futuras reducciones con sus metas fiscales, mientras los productores necesitan reglas claras para sostener la inversión y mejorar su competitividad. La promesa de Caputo vuelve a instalar una discusión central para el futuro agroexportador argentino, especialmente frente a países vecinos que disputan los mismos mercados. La pregunta que queda abierta es cuándo y bajo qué condiciones las retenciones cero podrán convertirse en una realidad para el campo argentino.
