Otra mirada sobre los «pueblos fumigados»

Alicia Cavallo, ingeniera agrónoma especialista en terapéutica vegetal de la UNC y una de las inegrantes del grupo profesional que participó en la redacción de la ley 9.164 de Agroquímicos en la provincia de Córdoba opina sobre el nuevo documental de Fernando «Pino» Solanas «Viaje a los Pueblos Fumigados».

Es destacable la labor documentalista de «Pino» Solanas; su película recoge testimonios de casos en los que se han producido y continúan situaciones sumamente desagradables y trágicas, que van desde el desmonte indiscriminado, la explotación de nuestros pueblos originarios hasta la muerte de personas.

Sin duda, el discurso de Solanas pone el acento en el cultivo de la soja como único causante de los problemas toxicológicos y ambientales de nuestro país. No repara en las circunstancias que produjeron la sojización.

Los productores se vieron obligados a liquidar tambos y rodeos dejando sus campos de producción diversificada porque no veían otra salida económica. Es en ese contexto que la soja se convirtió en el único cultivo rentable posible que, por otra parte, dejaba un importante rédito al Estado.

 

OGM y plaguicidas

Los protagonistas del documental en muchas oportunidades mencionan como agrotóxicos o venenos a los productos fitosanitarios   y se declaran férreos enemigos de los cultivos transgénicos.

Curioso es percibir que la ideología predomina en los términos que se emplean. Se ignora o se confunden conceptos básicos acerca de plaguicidas y de los organismos genéticamente modificados (OGM).

Parecen no conocer, que a nivel nacional, contamos con un marco legal suficientemente amplio que regula estas cuestiones y que exige   al ingeniero agrónomo –como profesional interviniente–   competencias que se actualizan de manera constante.

Sin embargo, esta materia es relegada detrás de sensibilizar al espectador a través de imágenes de gran impacto emocional que generan angustia, impotencia y desconcierto.

El semillero que no fue

Se retratan problemas ancestrales: la distribución desigual de la tierra y los recursos, la pérdida de puestos de trabajo y el éxodo rural hacia las ciudades. Mientras que se celebra que en la provincia de Córdoba se impidió, por razones meramente ideológicas, la instalación de plantas procesadoras de semillas que hubieran proporcionado más de mil empleos directos. El panorama es irreductible, la perspectiva del documental quizá evada la mirada de los especialistas generando desconfianza en los productores y especialistas del área e incluso incriminándolos.

Agricultura orgánica

Por su parte, es sobresaliente el abordaje de la agricultura orgánica certificada, la explotación de las huertas familiares, la diversificación de los predios y el agregado de valor en origen. En la conclusión, es inevitable coincidir con “Pino” Solanas en que la soja es un cultivo que quizás haya salvado al país de una crisis mayor y que es necesario trabajar en conjunto para edificar formas más sustentables de desarrollo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *