Producen insumos y quieren romper con los mitos de lo orgánico: “Muchos clientes son productores convencionales”

Comenzaron comercializando fertilizantes foliares, un desafío para ese tiempo ya que “esta tecnología no estaba incorporada en los productores”, tal como explicaron desde la empresa. Hoy en día tienen pedidos en lista de espera debido a la creciente demanda de productos sustentables, tanto para la producción orgánica como la convencional.

“Cada vez más los productores demandan bioinsumos y se fueron formando núcleos donde comparten información, ya que es una producción bastante nueva”, expresó Joaquín Basanta, cofundador y director ejecutivo de la empresa que tiene su base en la localidad bonaerense de Monte Grande.Conocé los productos de Agro Sustentable

Fertilizantes, insecticidas y microorganismos de Agro Sustentable

Agro Sustentable es un mix: por un lado comercializan insumos y por otro lado los desarrollan. Además de su producto estrella, el fertilizante foliar orgánico que tiene características de bioestimulante, cuentan con un insecticida orgánico y están en proceso de desarrollo de microorganismos. 

Como era lo que más conocían, al inicio los profesionales comenzaron vendiendo los insumos a productores de cultivos extensivos (soja maíz, trigo girasol): “La mayoría de nuestros clientes son productores convencionales, no orgánicos. Algunos son productores que quieren aplicar productos sustentables, otros los aplican por los resultados que vieron y para los productores orgánicos somos una solución porque no hay muchos productos en el mercado”, señaló Basanta. 

“Nuestra estrategia es que comiencen a bajar su fertilización de base. Se aplica mucho fertilizante en el momento de la siembra, que trae ciertas consecuencias como cambio de PH en el suelo, fitotoxicidad. Por el contrario, la fertilización foliar se aplica en momentos oportunos cuando la planta tiene requerimientos de nutrientes o cuando hay una situación de estrés. Ayuda sin condicionar los rendimientos y con los mismos costos de producción”, continuó. 

Como ventajas del producto destacan que se puede aplicar en diferentes etapas del cultivo; se aplica vía foliar y también por fertiriego; en bajas dosis y con cualquier fertilizador. Otro de los beneficios es que los aminoácidos ayudan a la planta a ser más eficiente en el uso de nutrientes.

Orgánicos: rendimientos vs costos

Consultado acerca de qué resultados obtuvieron con ensayos en cultivos extensivos, desde la empresa comentaron que cada zona es un caso particular y es difícil generalizar en un porcentaje. “Tenemos ensayos de INTA, consultoras donde te podríamos decir que en soja rinde un 10 % más, en maíz un 15 % más. Pero lo que sí está comprobado es que al ser un bioestimulante, la planta enfrenta mejor las situaciones de estrés, por ende obtienen mayores rendimientos”.

“Queremos concientizar y romper con los mitos de que es un producto caro, que hay que poner mucha cantidad para que haga efecto porque realmente con todos los ensayos que tenemos pudimos ver que tiene excelentes resultados, iguales o hasta mayor que los químicos”, resaltaron. 

La experiencia de Misiones

La empresa fue desarrollando una red de cultivos que apuntan a distintos mercados: además de soja, maíz, trigo, girasol, pasturas, tambos orgánicos, su foco está en la zona de Cuyo con viñedos, olivos, pistacho; en el NOA con porotos, tomate, pimiento, y en el NEA con muchos productores hortícolas y tres cultivos grandes que son té, yerba mate y tabaco.

”Vimos que los intensivos eran interesantes, un mercado donde podían incorporar más rápido estas tecnologías y donde los márgenes eran diferentes”, explicó Basanta.

La empresa es pionera en destacar la producción orgánica y actualmente están trabajando en la provincia de Misiones con más de 1000 productores hortícolas: “Es nuestro cliente más importante. Los resultados son muy buenos. Estamos juntando mucha información de productores donde la respuesta fenotípica, visual, es muy grande y está orientado a productos que llegan al consumidor final, entonces las ventajas son muchas”, destacó el cofundador. 

“Nos comentan los productores hortícolas que el producto hace que la planta sea menos perecedera, tenga mejor calidad. Muchas veces lo que demandan los consumidores es que sea bueno, lindo y barato pero en la producción orgánica tenés menos herramientas para controlar ciertas variables”, agregó. 

Otro de los hitos es que hicieron un convenio con la provincia de Misiones, con el Ministerio de Biotecnología y con el Silicon Misiones para empezar a trabajar en conjunto. “Vamos a empezar a dar charlas a las escuelas de Familias Agrícolas (EFAs) para transmitir este mensaje de agricultura más sustentable, que también puede ser rentable”, adelantaron. 

Además están desarrollando una planta en Misiones en el Polo Industrial de Posadas para poder ampliar la capacidad de producción y envasado, tanto de fertilizantes como de insecticidas. También allí se va a montar el laboratorio para producir los microorganismos. 

Horizontes: empresa B

Agro Sustentable busca desarrollar alianzas estratégicas que le permitan llegar a nuevos mercados: “Estamos trabajando en Paraguay, tenemos interesados en Brasil. Estos productos pueden llegar a ser masivos. En los últimos años nuestro crecimiento fue muy grande”.

La empresa cumple con todas las certificaciones de productos orgánicos: de Senasa, de OIA, y además son miembros de MAPO. Pero van por más: “Estamos aplicando para ser empresa B, de triple impacto. Es por eso que decidimos tener dos bases logísticas. Hay que pensar en el uso de los recursos, transporte. Queremos llegar a distintos mercados y cumplir con los objetivos que son vender insumos, llevarle soluciones a los productores para que sean más rentables y contribuir a la producción sustentable”.  

La sustentabilidad, un requerimiento

Más allá de los beneficios económicos, las ventajas de aplicar estos productos pasan por otro lado. Son orgánicos y protegen el medioambiente. Los productores están demandando un cambio en el sistema productivo para que sea sustentable en el tiempo y para dar respuesta a la creciente demanda mundial de alimentos, además de los consumidores que cada vez exigen productos más inocuos”, contó el director ejecutivo. 

“Hoy en día grandes productores están cambiando su forma de producir, por necesidad o por una nueva cultura que se está generando, algunos vuelven a la labranza convencional, utilizan cultivos de cobertura, realizan más rotaciones. A su vez se van imponiendo nuevas medidas que van a obligar a bajar la aplicación de productos químicos. Más allá de lo ético se va a llegar a un punto que no va a quedar alternativa”, explicó.

“Las grandes empresas están invirtiendo en bioinsumos pero es difícil cambiar de un día para el otro la forma de producir. Los cambios son graduales, pero ya se están viendo en Argentina. Las nuevas generaciones que empiezan a hacerse cargo de los campos, tienen otra conciencia”, concluyó.

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