Quiñihual: la historia de Pedro Meier, el pulpero y único habitante de un pueblo fantasma

Tiene 65 años y es el encargado de un boliche de más de un siglo

Por Leandro Vesco | Agrofy News

“Me he quedado solo, todos se fueron”, confiesa Pedro Meier (64 años) desde el mostrador de su boliche de 130 años de antigüedad en Quiñihual, en las márgenes serranas de Coronel Suárez. Como un iceberg rural, el boliche se destaca a lo lejos en un pueblo fantasma. Es el único y último morador de una localidad que llegó a tener 700 habitantes. Pero su soledad es compartida por puesteros y gauchos, y en los últimos años turistas, que todos los días frecuentan su almacén. “Mi misión es la de abrir y estar acá cuando lleguen, es muy importante que encuentren al almacén abierto”, afirma con el peso de un manifiesto criollo.

https://youtu.be/z3KmCOQjTZM

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