Camila Vicente no dudó: eligió agronomía y le gusta la investigación, pero su primer trabajo apenas finalizó la tesis fue como secretaria de Desarrollo Productivo en Venado Tuerto. «Se necesita una mayor conexión entre la política y la producción», remarca.

Se crió yendo al campo, de su abuelo primero, después tomó la posta su padre. Cuando llegó el momento de estudiar, se imaginó acompañando esa herencia familiar o en un laboratorio, y se metió en Agronomía en Río Cuarto.
Pero el propio devenir académico universitario despertó algo que tenía en su fuero interno: el servicio desde la política, ocupar un espacio para hacer que las cosas sucedan desde lo público.
























