Roberto Mandrino en Saladillo: “Hoy el mundo atraviesa una crisis inédita y es necesario reconquistar los valores humanos”

En una nueva visita a Saladillo como en otras tantas oportunidades, el consejero zonal y dirigente cooperativista pehuajense, Roberto Mandrino, ofreció este miércoles en Saladillo una interesante y reflexiva charla sobre “el cooperativismo transformador: su visión y perspectivas en el contexto del mundo actual”.

Invitado por la Comisión de Asociados del Banco Credicoop, habló en el espacio CoopArte de la Cooperativa Eléctrica de Saladillo, ante un numeroso auditorio que más tarde compartió un ágape servido por Agruparte La Casita de la Vía.

Mandrino explicó que la idea de este conversatorio fue salir de lo clásico, del cooperativismo y sus principios, e introducirnos fundamentalmente en el contexto actual, habida cuenta que “el mundo atraviesa una crisis prácticamente inédita” y aún desconocemos las alternativas para recuperarlo.

“Los liderazgos mundiales están en crisis, las actitudes son cambiantes, y hay una modificación de la geopolítica mundial”, resumió el disertante.

“Frente a ese panorama, nosotros, con una perspectiva desde el movimiento social que es histórica, tenemos que aggiornarnos en las formas de comunicar y transmitir nuestros valores humanos, de manera que hoy sea consumible por el público. De lo contrario, no habrá forma de llegar a los sectores más jóvenes, sobre todo en tiempos donde la inmediatez de los medios de comunicación y de las redes sociales está en auge”, remarcó.

“Es evidente que hoy a la soberanía la tienen los magnates de la informática, que conquistan al mundo prácticamente con una herramienta que está al alcance de nuestras manos. El mundo está a merced de lo que ellos deciden, incluyendo presidentes, jefes de Estado y líderes mundiales”, explicó.

En este contexto de la tecnología al alcance de todos y todas, juega un papel preponderante el mercado.

En tal sentido, Mandrino sostuvo: “La Organización Mundial del Comercio entiende por libertad de mercado que una empresa puede trabajar en cualquier parte del mundo y que el consumidor es más libre. Eso es una falacia. El hecho de que una empresa pueda trabajar en cualquier parte del mundo, implica que imponga sus reglas, trabaje de manera más barata, venda al precio que le conviene, oligopolice el mercado y finalmente el consumidor se convierta en rehén de las plataformas mundiales”, manifestó.

“Ellos no ven la libertad de comercio como la vemos nosotros, desde una perspectiva humanista. Lo que hacen es condenarnos a una especie de embudo, donde estamos destinados a consumir lo que ellos quieren, a los precios que ellos quieren y bajo las condiciones que ellos quieren”, cuestionó.

“Desde nuestro movimiento social, pensamos distinto el libre mercado, porque en cada lugar es posible producir y consumir, cuidando el ambiente y generando las condiciones adecuadas. Un país puede comerciar con otro, siempre que no sea bajo las reglas que impone el sistema corporativo. Una de ellas es el endeudamiento, que generalmente condiciona a un país a entregar los bienes del Estado, la libertad de las personas y la libertad económica. El hecho de pagar intereses de manera constante por ese endeudamiento, hace que prácticamente no se puedan tener nunca productos que dejen una renta nacional”, afirmó.

“Antes, en cada país, la soberanía se pensaba en términos de independencia y autodeterminación. Hoy eso se ha perdido y hay que recuperarlo. Los valores humanos no se pierden definitivamente, pero reconquistarlos siempre es un esfuerzo mayor. Hacia eso hay que apuntar”, completó.

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