La explosión del trigo 2025/26 empujó un flujo histórico hacia el Gran Rosario: 64.289 camiones en noviembre, un salto del 73% interanual, en un sistema que trabaja al límite mientras persisten problemas con los cupos.

La supercosecha de trigo, proyectada en 25,5 millones de toneladas, ya empezó a mostrar su impacto en la logística nacional. En noviembre, el ingreso de camiones a los puertos del Gran Rosario y zonas cercanas alcanzó un nivel sin precedentes: 64.289 unidades, un 73% más que las 37.204 del mismo mes de 2024. La cifra marca el mayor movimiento de la historia para un mes de noviembre, confirmando el anticipo de una campaña que pisa fuerte desde el arranque.
Según la economista Emilce Terre, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), «el ingreso de trigo por camión fue récord histórico«. En total, entre todos los granos, se movilizaron 4,94 millones de toneladas, el segundo volumen más alto registrado para noviembre. En el caso puntual del cereal, se descargaron 1,98 millones de toneladas, superando holgadamente el récord anterior de 2019.
El impulso productivo también se refleja en las proyecciones comerciales. De acuerdo con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la campaña sumaría exportaciones por US$3572 millones y una recaudación fiscal cercana a US$948 millones, cifras que confirman al trigo como protagonista de la entrada de divisas en esta etapa del año.
Desde el sector logístico, la magnitud del movimiento se vive día a día. Fernando Turín, gerente de Agroentregas, indicó que «noviembre fue récord en movimiento de camiones«, con 35.716 unidades registradas al corte diario operativo, muy por encima de las 20.669 de 2024 y las 12.350 de 2023. Puntualmente hoy, agregó, llegaron 2456 camiones, frente a los 1963 de igual fecha del año anterior. Pese al volumen extraordinario, aseguró que «el sistema está funcionando bien» y que los retrasos fueron mínimos.
Sin embargo, Turín advirtió que el flujo todavía no alcanzó el pico de campaña. «La cresta de la ola se va a ver dentro de unos diez días«, dijo, aunque aclaró que el avance está condicionado por un punto crítico: la falta de cupos de descarga. «No se están otorgando en la cantidad que demanda el mercado. Muchos negocios están esperando cupo», señaló.
Esa restricción explica por qué, incluso con récord histórico, una porción relevante del trigo se está quedando en los campos, donde los productores recurren al embolsado o al acopio en origen.
La problemática de los cupos viene escalando. Operadores del mercado del Gran Rosario señalaron recientemente que algunas exportadoras habilitan cupos «con cuentagotas» o condicionados a renegociaciones de precio, con descuentos de entre US$5 y US$20 por tonelada. Pese a los reclamos, aseguran que la situación se mantiene «prácticamente igual». El Centro de Corredores de Cereales de Rosario ya expresó su preocupación y advirtió sobre el impacto en la transparencia y previsibilidad del mercado.
Las exportadoras, por su parte, niegan una acción coordinada y sostienen que cada firma asigna cupos según su programación de embarques, disponibilidad logística y capacidad operativa.
A la tensión logística se suma el factor precio. Según el analista Matías Amorosi (AZ-Group), quienes tomaron coberturas anticipadas lograron valores superiores a US$200 por tonelada para enero 2026. Pero con la confirmación de rindes elevados -salvo en zonas del centro bonaerense-, el mercado ajustó a la baja, y hoy los valores se ubican por debajo de US$180.
Para los productores que necesitan liquidez inmediata, «no hay demasiado margen más que vender», lo que compromete la rentabilidad, especialmente en campos arrendados. Los productores con mayor espalda financiera, en cambio, podrían apostar a mejores precios más adelante: marzo hoy cotiza a US$184,8 y julio ronda los US$189, valores que podrían ampliarse si mejora el ritmo de embarques y la demanda externa.
Con un nivel de movimiento que no se veía nunca en esta etapa del año, la campaña de trigo se encamina a sostener un tráfico récord en los próximos días, mientras la cadena sigue de cerca la disponibilidad de cupos, la reacción de los precios y la capacidad del sistema logístico para acompañar una de las cosechas más grandes de la historia.
