Técnicos del Senasa argentino iniciaron en Paraguay el proceso de auditoría a frigoríficos porcinos exportadores. La evaluación busca validar protocolos sanitarios y consolidar la reciente apertura comercial entre ambos países.
Paraguay dio un nuevo paso en su estrategia de apertura de mercados para la carne porcina con el inicio de la auditoría oficial del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de la República Argentina, un proceso clave para habilitar mataderos frigoríficos paraguayos con destino al mercado argentino.
La auditoría comenzó con una reunión inicial de trabajo y se desarrolla en el marco del proceso de habilitación sanitaria de establecimientos de exportación de la especie porcina. El cronograma contempla la visita a dos plantas frigoríficas, donde se evaluarán en detalle las condiciones de inocuidad, calidad y control de procesos de la carne destinada a Argentina.
El equipo auditor está conformado por especialistas en inocuidad y control alimentario, responsables de revisar instalaciones, procedimientos operativos, sistemas de trazabilidad y cumplimiento de los estándares internacionales, así como del acuerdo sanitario bilateral vigente entre ambos países.
La misión técnica está integrada por María Cristina Poli, directora nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (DNIyCA) del Senasa, y el ingeniero en alimentos Camilo Juan Salvador Azcurra Reyes, perteneciente al Centro Regional Buenos Aires Sur, Coordinación Temática de Inocuidad.
Este proceso se enmarca en un avance previo relevante: en abril de este año, Argentina habilitó oficialmente la importación de carne y menudencias frescas de origen porcino procedentes de Paraguay, luego de que ambas autoridades sanitarias acordaran los requisitos técnicos y avanzaran en la homologación del certificado sanitario.
La auditoría en curso representa ahora un paso operativo decisivo para que los frigoríficos paraguayos puedan concretar envíos efectivos al mercado argentino, un destino estratégico por su cercanía, escala y exigencias sanitarias.
Desde el sector porcino, la evaluación es leída como una señal de confianza en el sistema sanitario paraguayo y como una oportunidad para diversificar destinos, agregar valor a la producción y fortalecer la integración comercial regional en proteínas animales.

