China evalúa implementar cuotas anuales por país para la importación de carne vacuna desde el 1° de enero, con aranceles del 55% para los excedentes. El impacto sería desigual: Brasil y Australia aparecen como los más afectados, mientras que Argentina tendría un golpe más acotado.
El comercio mundial de carne vacuna podría enfrentar un cambio de reglas de peso a partir del próximo año. Según trascendidos considerados verosímiles y publicados en Brasil por Globo Rural, China avanzaría desde el 1° de enero con un nuevo esquema de cuotas anuales por país para las importaciones de carne, acompañado por un arancel del 55% para los volúmenes que excedan esos cupos.
La información fue difundida por el analista uruguayo Ricardo Sosa, quien citó fuentes oficiales chinas que habrían explicado el funcionamiento del sistema a funcionarios brasileños. De confirmarse, se trataría de una decisión de alto impacto para los principales proveedores de carne vacuna al mercado chino, que hoy absorbe cerca del 25% del comercio mundial.

El esquema prevé cupos fijos por país, asignados en toneladas anuales. Según esa versión, Brasil contaría con una cuota de 1,1 millones de toneladas, seguido por la Argentina con 510 mil, Uruguay con 320 mil, Australia y Nueva Zelandia con 200 mil cada uno, y Estados Unidos con 160 mil toneladas. Todo volumen exportado por encima de esos límites quedaría alcanzado por un arancel extraordinariamente alto, lo que en la práctica obligaría a los países a ajustarse estrictamente a sus cuotas.
Importaciones chinas: 2024, proyección 2025 y supuestas cuotas 2026
| País | 2024 | Proyección 2025* | Cuota 2026 | Déficit / Exceso (%) |
|---|---|---|---|---|
| Brasil | 1.339.849.635 | 1.450.189.745 | 1.100.000.000 | -24 % |
| Argentina | 594.566.767 | 475.103.039 | 510.000.000 | 7 % |
| Uruguay | 243.662.263 | 205.586.887 | 320.000.000 | 56 % |
| Australia | 216.050.002 | 321.771.214 | 200.000.000 | -38 % |
| Nueva Zelandia | 150.514.408 | 119.687.764 | 200.000.000 | 67 % |
| Estados Unidos | 138.112.023 | 60.187.780 | 160.000.000 | 166 % |
* Proyección en base a 11 meses de 2025
Fuente: chinas y versión de Globo Rural
Los números muestran un impacto dispar. Brasil sería el gran perdedor, con una pérdida potencial de 350 mil toneladas, equivalentes al 24% de sus exportaciones proyectadas para 2025. Australia también quedaría muy expuesta, con un recorte de 122 mil toneladas o 38%, aunque en su caso existe un acuerdo de libre comercio con China que garantiza un piso de comercio desgravado, lo que podría morigerar el golpe.
Para la Argentina, el escenario aparece menos negativo. La cuota de 510 mil toneladas sería 7% superior a los embarques estimados para 2025, aunque todavía 14% por debajo del volumen exportado en 2024. En términos prácticos, el nuevo esquema no implicaría una restricción inmediata, pero sí consolidaría un techo claro al crecimiento de los envíos al principal destino de la carne argentina.

Uruguay y Nueva Zelandia, en cambio, resultarían beneficiados en términos relativos, con cuotas muy por encima de sus embarques actuales. Estados Unidos, hoy prácticamente marginado por aranceles cruzados y plantas deslistadas, recibiría una cuota apenas superior a sus registros recientes, en una señal que llama la atención en medio de la guerra comercial y tecnológica entre Washington y Beijing.
Para el sector agropecuario argentino, el eventual esquema plantea luces amarillas y verdes al mismo tiempo. Por un lado, reduce el riesgo de una competencia agresiva de Brasil en el mercado chino, lo que podría sostener precios internacionales. Por otro, introduce un marco de mayor intervención y previsibilidad forzada, que limita la posibilidad de expandir exportaciones si mejora la producción o cambian las condiciones internas.
Si la medida se confirma, la Argentina debería definir rápidamente cómo distribuir la cuota entre frigoríficos exportadores, probablemente bajo criterios similares a los utilizados para los cupos con Europa y Estados Unidos, lo que requeriría el dictado de una norma específica. En un mercado clave para la carne vacuna, China vuelve a mover el tablero, y el negocio exportador regional se prepara para jugar con reglas nuevas y márgenes más ajustados.

