En la primera rueda del año y con el estreno del nuevo régimen cambiario, el dólar oficial aceleró su ritmo de suba. El mercado mira de cerca la acumulación de reservas, la demanda latente y el impacto de las próximas decisiones oficiales.
En el primer día de vigencia del nuevo esquema de bandas cambiarias, el dólar oficial registró su mayor alza diaria en más de seis semanas, en un contexto marcado por mayor volatilidad, aumento de la demanda y expectativas cruzadas sobre la estrategia del Gobierno para recomponer reservas.
El tipo de cambio oficial mayorista cerró la primera rueda de 2026 en $1.475, con una suba de $20 respecto del cierre previo. En tanto, el dólar minorista que se vende en el Banco Nación finalizó en $1.495, avanzando $15 en la jornada.
La modificación del esquema cambiario llega luego de que, durante las últimas jornadas de 2025, el dólar oficial mostrara mayor inestabilidad, una señal que aceleró la decisión oficial de ajustar el régimen de flotación administrada. El objetivo central del Gobierno es acumular reservas, uno de los principales reclamos del mercado y del Fondo Monetario Internacional, en un escenario de demanda sostenida de divisas.

En paralelo, los dólares financieros también comenzaron el año en alza. El dólar MEP cerró en $1.502,39, con un avance del 1,5%, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) se ubicó en $1.541,46, un incremento del 1,1%. Por su parte, el dólar blue se mantuvo estable en $1.530, mientras que el dólar cripto operó en torno a $1.537,67, según datos del mercado.
En el mercado de futuros, la rueda mostró un comportamiento cambiante. Las primeras operaciones comenzaron con bajas, pero con el correr del día los contratos se dieron vuelta y cerraron con subas en todos los plazos. Para fines de enero, el mercado proyecta un dólar mayorista en torno a $1.514,50, mientras que para junio las posiciones se pactaron cerca de $1.703, reflejando expectativas de corrección gradual del tipo de cambio.
El mercado sigue de cerca la capacidad del Gobierno para sumar reservas en las próximas semanas. Este factor fue clave para que el riesgo país perforara los 600 puntos a mediados de diciembre, en la antesala de un mes exigente en materia financiera. El próximo 9 de enero, el equipo económico deberá afrontar un pago a bonistas por aproximadamente u$s4.300 millones. Si bien el gobierno de Javier Milei ratificó que cuenta con los fondos necesarios, aún no detalló qué instrumentos utilizará para concretar ese desembolso.
A este escenario se suman dos factores con impacto potencial sobre el mercado cambiario. Por un lado, desde el 1° de enero quedaron liberados más de u$s20.000 millones correspondientes al blanqueo de capitales de 2024. Por otro, a lo largo del año se abrirá una ventana para que las empresas puedan girar utilidades correspondientes a balances cerrados en 2025, una medida largamente esperada por el sector privado.
No obstante, las utilidades acumuladas entre 2019 y 2024 continuarán canalizándose a través de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal), lo que limita el impacto inmediato sobre la demanda de dólares.
Con el debut de las bandas cambiarias, el mercado entra en una nueva etapa marcada por mayor sensibilidad a la política de reservas, al flujo de divisas y a las señales fiscales y financieras del Gobierno. Enero aparece así como un mes clave para evaluar si el nuevo esquema logra estabilizar expectativas o si, por el contrario, profundiza las tensiones sobre el tipo de cambio.

