¿Brasil se queda corto y Argentina gana lugar? La señal que el maíz tardío no puede ignorar

¿Brasil se queda corto y Argentina gana lugar? La señal que el maíz tardío no puede ignorar

Un retraso clave en la siembra de soja en Brasil podría reconfigurar el tablero del maíz en Sudamérica y abrir una oportunidad concreta para la producción argentina. Así lo analiza Verónica Sosa, especialista en mercados de fyo, en un informe con mirada regional elaborado junto al equipo de Biond Agro (Brasil).

El foco está puesto en la campaña 2025/26 y en un factor determinante: la demora en la implantación de soja durante octubre y noviembre, que pone en jaque la ventana de siembra del maíz safrinha, principal origen del cereal exportable brasileño y competidor directo del maíz tardío argentino.

Producción bajo presión y mayor vulnerabilidad climática

Según proyecciones de la CONAB, Brasil incrementaría un 4% el área destinada a maíz, pero enfrentaría una caída interanual del 5,4% en la productividad, luego de los rindes récord del ciclo 2024/25. Este ajuste podría profundizarse si la siembra tardía de soja continúa desplazando la implantación de la safrinha.

Como resultado, el maíz de segunda ingresaría en su etapa crítica más tarde de lo habitual, con el llenado de granos corrido hacia mayo, un mes históricamente marcado por el inicio de la estación seca. Esto eleva el riesgo productivo y deja a la campaña expuesta a cualquier anomalía climática.

El consumo interno brasileño suma tensión al balance

A la incertidumbre productiva se suma un factor estructural: el fuerte crecimiento del consumo interno de maíz en Brasil, impulsado por la industria del etanol. El país proyecta un récord histórico de 8.980 millones de litros producidos en la campaña (+14,5% interanual).

Con stocks finales estimados en 14 millones de toneladas para el ciclo 2024/25, cualquier recorte en la producción impactará directamente sobre el saldo exportable. La demanda interna es considerada inelástica, debido a las políticas de corte obligatorio y a los compromisos asumidos por el sector de biocombustibles.

¿Se abre una oportunidad para el maíz argentino?

Dado que la safrinha brasileña coincide en el mercado internacional con el maíz tardío argentino, una menor cosecha en Brasil implicaría menor competencia regional. Este escenario podría sostener los precios y permitir capturar mejores primas, incluso habilitando a la Argentina a posicionarse como proveedor de emergencia para el sur brasileño.

La safrinha, en una carrera contra la sequía

El desempeño del maíz de segunda en Brasil depende de completar su ciclo antes del corte de lluvias, que normalmente ocurre en mayo:

  • Marzo (recarga hídrica): mes clave para acumular humedad en el perfil. Un maíz sembrado en febrero necesita reservas óptimas para enfrentar la sequía posterior. Sin embargo, excesos de lluvias podrían retrasar las últimas siembras en zonas del norte como Goiás y Tocantins.

  • Abril (mes crítico): transición hacia la estación seca. La falta de precipitaciones en el Centro-Oeste (Mato Grosso, Goiás, Mato Grosso do Sul) puede afectar seriamente la polinización.

  • Mayo (inicio de la seca): comienzo climatológico del período seco. Si bien lluvias tardías podrían mitigar el impacto, el patrón histórico indica precipitaciones erráticas o directamente ausentes.

Mapa de riesgo y estados más comprometidos

En un año normal, la safrinha llega a abril con el rinde prácticamente definido. En la campaña 2025/26, parte de los lotes alcanzará esa instancia en plena etapa crítica, con alta dependencia de lluvias.

El impacto no será homogéneo: mientras Mato Grosso muestra mayor estabilidad, estados como Goiás y la región de MATOPIBA presentan niveles de riesgo más elevados. Aunque su participación en la producción total es menor, siguen siendo relevantes para el balance brasileño.

Claves a monitorear desde ahora

El mercado de maíz se mantendrá altamente sensible a partir de mediados de marzo. Cualquier señal de un “bloqueo seco” anticipado en abril podría disparar los precios. Los principales puntos de seguimiento serán:

  • Modelos climáticos de largo plazo hacia fines de abril y mayo.

  • Ritmo de cosecha de soja, especialmente en estados con riesgo medio y alto.

  • Carga de perfiles en marzo, como indicador de la resiliencia del cultivo frente al inicio de la seca.

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