Venezuela y el petróleo sacuden el tablero: qué mira el agro argentino mientras el mundo espera definiciones

La crisis en Venezuela reactiva la atención sobre el petróleo y su posible impacto indirecto en los precios agrícolas y las exportaciones argentinas.

La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos generó incertidumbre a nivel internacional y abrió interrogantes sobre el futuro político y económico del país caribeño. En el tablero del agronegocio global, al menos por ahora, no se esperan cambios drásticos: Venezuela es una economía netamente importadora de materias primas y alimentos, con escasa incidencia directa en los flujos agrícolas internacionales.

Sin embargo, el foco del mercado está puesto en otro frente: el petróleo. Venezuela posee las mayores reservas probadas del mundo, pero su nivel de producción sigue siendo bajo. Mientras potencias como Estados Unidos, Rusia o Arabia Saudita producen varios millones de barriles diarios, el país caribeño apenas alcanza 1 millón de barriles por día, una cifra que limita su peso real en el mercado energético, aunque no elimina su capacidad de generar volatilidad.

Venezuela y el petróleo sacuden el tablero: qué mira el agro argentino mientras el mundo espera definiciones

Desde la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC), su presidente Gustavo Idígoras señaló que los episodios de tensión geopolítica suelen trasladarse rápidamente a los precios. «Las convulsiones internacionales siempre generan volatilidad. El precio de los commodities agrícolas está relacionado también con el del petróleo«, explicó.

En esa línea, Idígoras remarcó que todavía es prematuro proyectar un impacto concreto sobre el comercio exterior agroindustrial, aunque advirtió que una eventual reactivación de la producción petrolera venezolana, como deslizó el presidente estadounidense Donald Trump, podría generar presión bajista sobre el precio del crudo, con efectos indirectos sobre los mercados agrícolas.

Venezuela y el petróleo sacuden el tablero: qué mira el agro argentino mientras el mundo espera definiciones

Los datos recientes del petróleo refuerzan esa cautela. En diciembre, el barril de crudo de la OPEP cotizó a USD 61,7, lo que implicó una baja del 4,1% respecto del mes previo y una caída acumulada del 15,3% en los últimos doce meses.

Para la Argentina, el vínculo con Venezuela sigue siendo relevante, aunque lejos de los grandes destinos de exportación. Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones agroindustriales argentinas al país caribeño sumaron USD 320 millones, con fuerte protagonismo del complejo sojero y el maíz, dos pilares históricos de la canasta exportadora nacional.

Según datos oficiales, los principales productos despachados fueron aceite de sojamaíz en granoharina y pellets de sojaporotos negros y leche en polvo, además de otros rubros de economías regionales y alimentos con mayor valor agregado.

A continuación, el detalle completo de las exportaciones argentinas a Venezuela:

 

NCM Descripción Peso Neto (kg) FOB USD
01012900 Caballos (excepto reproductores) 3.500 46.000
04022110 Leche entera en polvo 2.450.000 9.948.250
07132090 Garbanzos secos 532.680 480.991
07133319 Porotos negros secos 17.391.600 10.792.163
07133329 Porotos blancos secos 283.180 335.174
07133399 Otros porotos secos 1.020.980 1.284.498
08062000 Uvas secas 803.000 1.760.636
08083000 Peras frescas 163.842 185.489
10059010 Maíz en grano 320.377.220 67.880.813
12024200 Maní sin cáscara 514.000 678.355
12060090 Semilla de girasol 600.900 526.626
15071000 Aceite de soja en bruto 100.340.000 103.805.879
23040010 Harina y pellets de soja 98.504.515 30.248.890
23091000 Alimentos para mascotas 1.689.438 2.437.147

 

 

Más allá del caso venezolano, el escenario vuelve a dejar una señal clara para el agro argentino: las variables energéticas y geopolíticas siguen siendo determinantes para la formación de precios, incluso cuando el vínculo comercial directo es limitado. En un contexto atravesado por retenciones, brecha cambiaria y desafíos de competitividad, cualquier sacudón externo suma presión sobre los márgenes del productor y del exportador.

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