Por qué el agro de India vuelve al centro del tablero global y qué le dice a América Latina

En un mundo atravesado por guerras comerciales y alimentos como activo estratégico, el Presupuesto 2026 de India revaloriza al agro. El mensaje también interpela a América Latina.

En medio de un escenario global marcado por tensiones comerciales, sanciones y reconfiguración de cadenas de suministro, la agricultura de India dejó de ser vista solo como un sector socialmente sensible para convertirse en un activo estratégico de peso económico y geopolítico. Así lo refleja el Presupuesto 2026-27, que pone al agro y a la industria alimentaria en el centro de su agenda de crecimiento.

La lectura que surge desde Nueva Delhi no es aislada: la seguridad alimentaria y la capacidad exportadora volvieron a ser variables de poder, un concepto que resuena con fuerza también en América Latina, una de las principales regiones proveedoras de alimentos del mundo.

India: grande, resiliente y con cuellos de botella

El agro indio emplea a casi la mitad de la fuerza laboral del país, garantiza alimentos para 1.400 millones de personas y posiciona a India como uno de los mayores productores globales de granos, frutas, hortalizas, leche y productos pesqueros. Sin embargo, arrastra problemas estructurales conocidos: fragmentación de la tierra, estrés hídrico, baja mecanización, escaso acceso a tecnología y débiles cadenas logísticas.

El diagnóstico oficial reconoce esas limitaciones, pero plantea un giro conceptual clave: la agricultura ya no debe ser solo «administrada», sino utilizada como motor de crecimiento, especialmente en un contexto internacional donde los países buscan proveedores confiables de alimentos.

La lección del «shock del camarón»

Uno de los ejes más reveladores del debate indio es la experiencia reciente del sector pesquero, particularmente el camarón. Cuando Estados Unidos impuso aranceles a las exportaciones indias, el impacto fue inmediato: pérdida de competitividad, cierres de plantas y empleo. Sin embargo, la reacción del sector marcó el camino.

India diversificó destinos, fortaleció vínculos con Asia Oriental, Asia Occidental y América Latina, apostó por mayor procesamiento, valor agregado y consumo interno, y logró amortiguar el golpe. El mensaje es claro: depender de un solo mercado es un riesgo sistémico, una enseñanza plenamente aplicable a los países agroexportadores latinoamericanos.

Agro, comercio y geopolítica: un espejo para la región

La reflexión india dialoga directamente con la realidad de América Latina. Países como Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, México y Colombia concentran buena parte del comercio mundial de soja, maíz, carne, azúcar, café, frutas y alimentos procesados, pero siguen expuestos a decisiones arancelarias, barreras sanitarias y vaivenes políticos de los grandes compradores.

Así como India busca pasar de exportador primario a proveedor confiable de alimentos con valor agregado, América Latina enfrenta el mismo desafío: invertir en logística, trazabilidad, frío, procesamiento y reglas de exportación previsibles.

El Presupuesto 2026-27 indio propone más inversión en agrologística, cadenas de frío, transporte refrigerado y almacenes modernos, además de apoyo focalizado a clústeres de procesamiento, dominados por pequeñas y medianas empresas. También subraya la necesidad de reglas comerciales estables, coordinación entre ministerios y respaldo a certificaciones de calidad.

Es un enfoque que trasciende fronteras. En un mundo donde los alimentos se transforman en herramienta de influencia estratégica, el agro deja de ser solo una cuestión productiva para convertirse en política exterior, comercio y seguridad.

Un mensaje que América Latina no puede ignorar

Lo que hoy discute India no es ajeno a la región. América Latina ya es una potencia alimentaria, pero su verdadero desafío está en cómo capitalizar ese rol en un escenario global más fragmentado, menos previsible y crecientemente politizado.

 

 

La conclusión es contundente: cuando el comercio global se tensa, la agricultura gana relevancia estratégica. India lo entendió y lo reflejó en su Presupuesto 2026. Para América Latina, el mensaje es claro: el agro no solo alimenta al mundo, también define poder, estabilidad y crecimiento a largo plazo.

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