El Ministerio de Trabajo analizará este año el esquema de circunscripciones económicas, una definición clave para el empleo rural y la competitividad del sector agrícola.
El salario mínimo en Guatemala vuelve a instalarse en el centro del debate económico y laboral, con una discusión que tiene implicancias directas para el sector agropecuario, uno de los principales generadores de empleo del país. El Ministerio de Trabajo y Previsión Social (Mintrab) confirmó que durante 2026 se realizará un análisis técnico para evaluar si, a partir de 2027, se mantendrá el actual esquema de circunscripciones económicas utilizado para fijar el salario mínimo o si será necesario introducir modificaciones.
Actualmente, Guatemala cuenta con una división regional del salario mínimo, diseñada para reflejar las diferencias en costo de vida, productividad y estructura económica entre distintas zonas del país. Sin embargo, los cambios en el mercado laboral, la inflación y la evolución de las economías regionales llevaron al Mintrab a plantear una revisión del modelo.
Un tema sensible para el empleo agrícola
La discusión genera especial atención en el agro guatemalteco, que concentra una alta proporción de mano de obra rural y estacional, particularmente en actividades como café, caña de azúcar, banano, palma aceitera, hortalizas y granos básicos. En estos rubros, el costo laboral es un componente central de la estructura productiva y cualquier ajuste en el salario mínimo puede impactar directamente en la capacidad de contratación.
Productores y asociaciones del sector señalan que una eventual modificación de las circunscripciones o una homologación salarial podría incrementar los costos en zonas rurales, donde los márgenes son más estrechos y la productividad enfrenta desafíos estructurales, como acceso limitado a tecnología, financiamiento e infraestructura.
Qué evaluará el Mintrab
Según lo adelantado por las autoridades, el análisis que se desarrollará en 2026 incluirá variables como:
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Diferencias regionales en el costo de vida
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Estructura productiva y niveles de productividad
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Impacto en el empleo formal y la informalidad
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Capacidad de absorción de los sectores intensivos en mano de obra, como la agricultura
La definición que surja de este proceso será clave para dar previsibilidad a empleadores y trabajadores, ya que el esquema salarial que se adopte regirá a partir de 2027.
Señales para la planificación del campo
Desde el sector agropecuario se espera que el debate incorpore una mirada territorial y productiva, que contemple la heterogeneidad del país y evite efectos adversos sobre el empleo rural. En un contexto marcado por variabilidad climática, presión de costos y competencia internacional, los ajustes en el salario mínimo pueden incidir en decisiones como la superficie sembrada, la intensidad de contratación y la formalización laboral.
Para el agro guatemalteco, la revisión del salario mínimo regional no es solo una discusión laboral, sino una definición estructural que puede influir en la sostenibilidad de las economías rurales y en la capacidad del sector para seguir generando empleo y divisas en los próximos años.

