La cadena exige definiciones para recuperar la competitividad; actualidad con costos altos y precios bajos

La Federación Porcina Argentina (FPA) alertó sobre la pérdida de competitividad del sector y exigió al Gobierno definiciones urgentes. La cadena señaló que la macroeconomía no termina de estabilizarse, los costos crecieron y aumentó la importación.
Para contrarrestar este escenario de incertidumbre, el sector reclama competitividad a partir de la integración de la exportación de subproductos.
En este sentido, la FPA reclamó la firma del protocolo sanitario con China para la exportación de subproductos. Además, planteó la derogación de la resolución que autoriza el uso de ractopamina.
Los desafíos del sector porcino
La industria reclamó el protocolo sanitario con China, que habilita la exportación de subproductos. El documento ya cuenta con el aval técnico de ambos países, pero permanece pendiente la firma hace más de dos años.
El director ejecutivo de la FPA, Agustín Seijas, manifestó que la importancia de este acuerdo radica en la posibilidad de exportar patitas, cabezas y menudencias. De esta manera, se podría valorizar el 100 % del animal.
La federación explicó que, en Argentina, estos subproductos tienen escasa demanda y se consideran casi un descarte. Sin embargo, en el mercado asiático son valorados, por lo que se transformarían desperdicios en divisas y se fortalecería la rentabilidad frente a competidores como Brasil.
Otro reclamo del sector es la derogación de la resolución de 2011 que autoriza el uso de ractopamina. Es un promotor de crecimiento y la FAP aseguró que los productores argentinos no lo utilizan.
La falta de un plan de trazabilidad generó una distorsión normativa que confunde a los países compradores y pone en riesgo el acceso a mercados internacionales que prohíben estrictamente dicha sustancia. El sector hizo un pedido formal ante la Secretaría de Agricultura para corregir esta incongruencia, pero todavía no tuvieron una respuesta oficial.
La situación actual de la actividad porcina es compleja. Tiene un precio que aumentó por debajo de la inflación, mientras que los costos superaron ampliamente el IPC.
Estamos frente a un cambio de paradigma: se tiende a producir más volumen con mayor eficiencia, porque los márgenes son cada vez más ajustados. Si comparamos el precio del cerdo en pie en la primera semana de enero 2026 con el que tenía en el mismo período del 2025, aumentó sólo un 12%, mientras que la inflación fue del 31,5 %. Por otro lado, a nivel costos, el maíz en ese período aumentó 40 %, la soja el 70 % y el dólar 40 %”, explicó Agustín Seijas.
El sector insiste en que la competitividad genuina solo llegará si se eliminan las distorsiones impositivas y se logra una plena integración comercial con el mundo. “Creemos que es indispensable que el Estado esté del lado de la producción: no para subsidiarla, sino para acompañarla con previsibilidad, marcos regulatorios modernos y políticas públicas que promuevan la inversión”, concluyó.
