La ampliación de habilitaciones sanitarias consolida el vínculo comercial entre ambos países y le da previsibilidad al negocio avícola y bovino en la región.
El comercio de material genético animal entre Brasil y Perú sumó un nuevo respaldo institucional. Las autoridades peruanas autorizaron 36 nuevas instalaciones brasileñas para exportar genética animal y, en paralelo, renovaron hasta diciembre de 2028 las licencias de los establecimientos que ya operaban en ese mercado.
La decisión fue adoptada por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú, que validó el cumplimiento de los requisitos sanitarios y de bioseguridad exigidos para este tipo de productos estratégicos. El objetivo central es dar mayor previsibilidad a las operaciones comerciales y asegurar la continuidad del abastecimiento para los sistemas productivos peruanos.
Del total de nuevas habilitaciones, 31 corresponden a genética avícola, mientras que cinco están vinculadas al suministro de material genético bovino. Con esta incorporación, el sector avícola brasileño duplica la cantidad de establecimientos autorizados para exportar a Perú, mientras que en el segmento bovino el número de plantas habilitadas crece más del 80 %, ampliando la oferta para carne y leche.
Desde el punto de vista técnico, la extensión de los plazos hasta 2028 responde a criterios sanitarios y de control, y refuerza el reconocimiento al sistema brasileño de producción y exportación de genética animal. Para el negocio, este tipo de decisiones reduce la incertidumbre regulatoria y facilita la planificación de inversiones, contratos y programas de provisión de largo plazo.
El movimiento se inscribe además en un contexto de creciente intercambio agropecuario entre ambos países. En el último año, Perú importó más de US$ 729 millones en productos agrícolas brasileños, con fuerte participación de carnes, cereales, harinas y alimentos preparados, lo que posiciona a Brasil como uno de sus principales socios regionales.
Para la cadena ganadera y avícola, la ampliación de habilitaciones no solo fortalece el flujo comercial bilateral, sino que también consolida a Perú como un mercado clave para la genética animal brasileña, en un escenario donde la sanidad, la trazabilidad y la previsibilidad regulatoria se vuelven factores decisivos para competir en la región.

