En un mundo atravesado por guerras y disputas geopolíticas, el Presidente viaja a Suiza para exponer su visión libertaria y atraer capitales.
El presidente Javier Milei viajará este domingo 18 de enero a Davos, Suiza, para participar por tercer año consecutivo del Foro Económico Mundial, en un contexto internacional marcado por guerras abiertas, tensiones comerciales y un reordenamiento del poder global. La visita importa porque combina alto perfil político con una necesidad económica urgente: volver a seducir a inversores extranjeros en momentos en que la inversión directa en la Argentina sigue mostrando resultados negativos.
Milei partirá desde Buenos Aires acompañado por una comitiva reducida pero estratégica: su hermana Karina Milei, el ministro de Economía Luis «Toto» Caputo, Federico Sturzenegger y Pablo Quirno. Está previsto que arribe a Zúrich el lunes y permanezca en Suiza al menos hasta el miércoles, día en que brindará su discurso central en el salón principal del centro de conferencias del Foro Económico Mundial, entre las 15.45 y las 16.15.

El regreso del Presidente argentino a Davos se da en un escenario global particularmente convulsionado. A la prolongación de la guerra en Ucrania y el conflicto en Gaza se suman tensiones en América Latina, disputas comerciales, amenazas arancelarias y un clima de creciente proteccionismo. En ese tablero, la coincidencia con la presencia de Donald Trump agrega un condimento político central. El mandatario estadounidense, aliado ideológico de Milei, hablará minutos antes en el mismo auditorio, lo que podría alterar horarios y concentrar la atención mediática.
En los pasillos del Foro reconocen que la figura de Trump será el gran imán de esta edición, y admiten que su intervención podría restarle visibilidad a la exposición argentina. Aun así, el entorno presidencial apuesta a que la sintonía ideológica entre ambos líderes refuerce el posicionamiento de Milei como referente de una corriente liberal que desafía al establishment global.

Según fuentes oficiales, Milei llegará a Davos con un discurso cuidadosamente elaborado, que buscará diferenciarse de sus intervenciones anteriores. Tras haber generado impacto en años previos con duras críticas al «Occidente moderado» y a la cultura woke, esta vez el Presidente pondrá el acento en la cooperación global, el crecimiento económico, la innovación responsable y la sostenibilidad, aunque desde una mirada propia. En la Casa Rosada aseguran que el eje estará puesto en el diseño de políticas públicas desde una perspectiva moral, más que utilitarista, anclada en la filosofía política clásica y en su visión libertaria.
En ese marco, Milei retomará conceptos del economista español Jesús Huerta de Soto, en particular la llamada «teoría de la eficiencia dinámica», que sostiene que eficiencia y justicia no son opuestas sino complementarias. Para el Presidente, someter a sectores de la sociedad a pérdidas en nombre de un supuesto bien común resulta éticamente inaceptable, una idea que conecta con su defensa de la propiedad privada y la Ley Natural. No es casual que en el Gobierno definan su exposición como una verdadera «pieza doctrinaria», orientada a rescatar valores éticos y morales de Occidente.
Más allá del discurso, el punto crítico de la agenda será la búsqueda de inversiones. Entre el lunes y el miércoles, Milei mantendrá reuniones con potenciales inversores extranjeros, con el objetivo de revertir una tendencia preocupante. Los números oficiales del Banco Central muestran que en 2024 la inversión extranjera directa neta fue de apenas 89 millones de dólares, mientras que en 2025 el saldo fue negativo en torno a los 1500 millones. En el acumulado de la gestión, el balance sigue en rojo, pese a que los ingresos brutos de capitales mostraron cierta mejora.

El Gobierno confía en que el triunfo electoral de octubre pasado funcione como carta de presentación para mostrar estabilidad política y continuidad del rumbo económico. Sin embargo, los desafíos siguen siendo grandes: riesgos externos, volatilidad financiera internacional, eventuales subas de tasas en Estados Unidos y un clima global menos amigable para los mercados emergentes.
El Foro de Davos 2026 estará estructurado en torno a cinco ejes centrales, atravesados por preguntas sobre cómo cooperar en un mundo más fragmentado y cómo generar prosperidad sin exceder los límites planetarios. Allí se producirá un choque de visiones: Milei y Trump como exponentes de un Occidente disruptivo, frente a líderes como Pedro Sánchez, Emmanuel Macron, Ursula von der Leyen o Volodímir Zelensky, defensores de una agenda más dialoguista y multilateral.
Antes de regresar a Buenos Aires, el Presidente tiene previsto brindar una entrevista a Bloomberg y realizar una visita formal al gobierno suizo. Davos vuelve a ser una vidriera clave para la Argentina, pero también una prueba exigente. El potencial está, el interés existe, pero convertir discursos en inversiones concretas sigue siendo el principal desafío del experimento libertario en el escenario global.

