Las olas de calor y los incendios forestales que afectan al centro-sur de Chile ya dejan víctimas fatales, evacuaciones masivas y pérdidas productivas en regiones clave para la agricultura y la actividad forestal.
Los incendios forestales que golpean a Chile desde el fin de semana dejaron al menos 19 personas fallecidas, cientos de viviendas destruidas y miles de evacuados, en un escenario marcado por temperaturas extremas, vientos intensos y condiciones climáticas adversas. Más allá de la emergencia humanitaria, el avance del fuego vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad del sistema agroproductivo frente a eventos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.
Según informaron las autoridades, al inicio de la semana se combatían 26 focos activos en distintas zonas del país, con mayor gravedad en las regiones de Ñuble y Bío Bío, donde el gobierno de Chile declaró el estado de catástrofe. Las temperaturas alcanzaron hasta 37 °C, con alertas por calor extremo que elevaron el riesgo de nuevos incendios.
Desde el Ejecutivo, el ministro de Seguridad, Luis Cordero, advirtió que el principal temor es la aparición de nuevos focos a lo largo del día, dada la persistencia de condiciones meteorológicas desfavorables.
Daños productivos en regiones agrícolas y forestales
Las regiones más afectadas concentran una parte relevante de la producción agropecuaria y forestal chilena, incluyendo fruticultura, ganadería, cultivos extensivos y plantaciones forestales. De acuerdo con datos oficiales, más de 20.000 hectáreas ya fueron arrasadas por el fuego, una superficie comparable al tamaño de una gran ciudad, mientras que el incendio más grande supera las 14.000 hectáreas en las cercanías de Concepción.
Las autoridades confirmaron que 325 viviendas fueron destruidas y que otras 1.100 están siendo evaluadas, muchas de ellas ubicadas en zonas rurales y periurbanas, donde la pérdida de infraestructura productiva -galpones, corrales, cercos y maquinaria- impacta directamente en la capacidad de recuperación de los productores.
El drama humano se concentró especialmente en la comuna costera de Penco, donde se registró la mayoría de las víctimas fatales. Allí, numerosas familias vinculadas a actividades rurales y forestales regresaron a sus predios para evaluar daños, en medio de un paisaje marcado por cenizas, estructuras colapsadas y animales muertos.
Incendios, clima extremo y presión sobre el agro
El avance del fuego ocurre en un contexto de olas de calor persistentes que afectan no solo a Chile, sino también a otras zonas del Cono Sur. A comienzos de enero, incendios en la Patagonia argentina consumieron alrededor de 15.000 hectáreas, confirmando un patrón regional de estrés climático que complica la planificación productiva.
Para el sector agropecuario, estos eventos generan pérdidas directas -campos incendiados, mortandad de animales, interrupción de cosechas- y efectos indirectos, como deterioro de suelos, menor disponibilidad de agua, afectación de caminos rurales y mayores costos de seguros y prevención.
Desde la CONAF, organismo a cargo del combate del fuego, señalaron que el trabajo de los brigadistas continúa para evitar que las llamas avancen sobre infraestructura crítica, incluyendo establecimientos productivos y áreas habitadas. Uno de los focos más sensibles amenaza zonas cercanas a Manzano y al norte de Concepción, donde se concentran actividades forestales y agroindustriales.
El episodio vuelve a encender el debate sobre la adaptación del agro al cambio climático, especialmente en países con fuerte exposición a sequías prolongadas y temperaturas extremas. Productores, técnicos y autoridades coinciden en que la prevención, el ordenamiento territorial y la inversión en manejo del paisaje rural serán determinantes para reducir riesgos en futuras campañas.
Mientras continúan las tareas de emergencia, el impacto de los incendios ya se proyecta sobre la economía regional, el empleo rural y la capacidad productiva de una de las principales zonas agrícolas y forestales de Chile, en un verano que anticipa nuevos desafíos para el agro del Cono Sur.

