En plena cosecha 2025/26, Brasil acumula más de 200 casos de roya asiática, una enfermedad que puede recortar hasta 70% del rinde y exige mayor control en los lotes.

La roya asiática de la soja volvió a posicionarse como una de las principales amenazas sanitarias para la campaña brasileña 2025/26. Con 214 casos confirmados a nivel nacional, la enfermedad avanza en distintas regiones productoras y refuerza la preocupación entre técnicos y productores, en un contexto de cosecha en marcha y condiciones climáticas favorables para el desarrollo del hongo.
Se trata de una de las enfermedades más agresivas del cultivo de soja, capaz de provocar defoliación prematura, afectar la formación de granos y generar pérdidas de productividad de hasta el 70% cuando no se controla a tiempo. El impacto productivo y económico vuelve a poner el foco en el manejo preventivo y el monitoreo constante de los lotes.

Dentro del mapa sanitario, Paraná lidera los registros, con 112 casos detectados, concentrando más de la mitad de los reportes confirmados. El avance se da principalmente durante la etapa reproductiva del cultivo, cuando el daño potencial es mayor y las decisiones de manejo se vuelven críticas.
Clima, plantas voluntarias y presión sanitaria
El avance de la roya asiática está estrechamente ligado a factores climáticos y agronómicos. En el sur de Brasil, inviernos más húmedos y la presencia de plantas voluntarias de soja -que actúan como «puente verde» para la supervivencia del hongo- crean un escenario propicio para la persistencia de la enfermedad entre campañas.
Desde el punto de vista técnico, la roya asiática no solo reduce el rendimiento, sino que también incrementa los costos de producción, debido a la necesidad de aplicaciones adicionales de fungicidas y estrategias de control más intensivas. En este escenario, la planificación del manejo sanitario se vuelve determinante para sostener la rentabilidad.
Manejo integrado, clave para reducir pérdidas
Frente a la presión creciente de la enfermedad, los especialistas insisten en la adopción estricta de prácticas de manejo integrado. Entre las medidas más relevantes se destacan el respeto del período de barbecho sanitario, la siembra dentro de la ventana recomendada, el uso de cultivares resistentes o tolerantes y un manejo responsable de fungicidas, combinando principios activos y modos de acción para evitar resistencia.
También cobra importancia la eliminación de plantas voluntarias fuera de temporada, el uso de variedades de ciclo más corto y la siembra temprana como estrategia de escape sanitario. La correcta dosificación y oportunidad de aplicación de fungicidas es otro factor clave para contener el avance del patógeno.
Ante este escenario, la roya asiática deja de ser una amenaza puntual para convertirse en un riesgo estructural del sistema sojero brasileño. La experiencia de campañas anteriores refuerza un mensaje claro: la información, la planificación y el monitoreo permanente ya no son opcionales, sino herramientas indispensables para reducir riesgos, evitar pérdidas significativas y sostener la producción de soja en uno de los principales países productores del mundo.
