La aparición de la polilla del álamo cerca de Campo Grande preocupa al sector frutícola del Alto Valle por su impacto productivo y comercial.

El 21 de enero de 2026, especialistas del INTA Alto Valle confirmaron el avance de la polilla del álamo en cercanías de Campo Grande, Río Negro, en un momento crítico: el inicio de la cosecha frutícola. La situación importa porque esta plaga forestal puede afectar frutales ubicados cerca de cortinas de álamos, generando riesgos productivos y comerciales en una región clave para la fruticultura argentina.
La polilla del álamo (Leucoptera sinuella) es un insecto minador de hojas que afecta principalmente a las plantaciones forestales de salicáceas. Sin embargo, en sus últimas generaciones, las larvas pueden migrar hacia frutales aledaños, especialmente perales y manzanos cercanos a alamedas.

Desde el INTA Alto Valle, la especialista Silvina Garrido advirtió que «lo fundamental en esta etapa es monitorear las cortinas forestales, realizar una correcta identificación y comunicar rápidamente para iniciar acciones de control inmediatas».
Ante la detección o sospecha de la plaga, los técnicos recomiendan dar aviso inmediato al responsable técnico del establecimiento o a una agencia de extensión del INTA.
Si se confirma la presencia, la principal medida es la eliminación total de los brotes afectados, asegurando la destrucción de larvas y pupas.
En zonas altas o de difícil acceso, Garrido explicó que puede evaluarse la aplicación de insecticidas, siempre considerando los productos registrados y las recomendaciones técnicas vigentes.
Además del daño en campo, la polilla del álamo plantea un riesgo comercial y sanitario. Por eso, los especialistas recomiendan:
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Extremar cuidados en lugares de estiba cercanos a alamedas.
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Aumentar los controles en los ingresos a los empaques.
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Maximizar los monitoreos ante cualquier indicio de dispersión hacia nuevas zonas del Alto Valle.
El INTA continúa con relevamientos sistemáticos y refuerza la difusión de información clave para lograr una detección temprana, fundamental para evitar mayores pérdidas.
Cómo identificar a la polilla del álamo
Según datos del SENASA y del sistema Sinavimo:
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Larvas: hasta 7 mm, aplanadas, blanco-amarillentas; se alimentan del tejido interno de la hoja.
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Pupas: miden unos 3 mm, se encuentran fuera de las hojas o en grietas del tronco, protegidas por un capullo blanco sedoso con forma de H, muy característico.
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Adultos: pequeñas polillas blancas de 3 a 4 mm, con alas plateadas, tres franjas anaranjadas y una mancha negra en el primer par de alas.
El avance de esta plaga vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la sanidad vegetal, el monitoreo permanente y la coordinación entre productores, técnicos y organismos públicos. En una región donde la fruta es motor económico, anticiparse puede marcar la diferencia entre un problema controlado y un impacto mayor en la cosecha y los mercados.
