CREA advierte una merma promedio del 10% en soja. Fecha de siembra, manejo y tecnología, en el centro del debate productivo.
El 20 de enero de 2026, un informe del CREA volvió a encender una señal de alerta en el corazón agrícola del país: la soja en la zona núcleo rinde entre un 10% y 15% menos de su potencial, una brecha que equivale a 350-400 kg/ha. El dato importa porque, en un contexto de costos altos, márgenes ajustados y presión sobre la competitividad, cerrar esa brecha puede definir la rentabilidad del productor sin necesidad de sumar superficie.
El trabajo, desarrollado en el marco del Proyecto Brechas, comparó el rendimiento potencial alcanzable con el rendimiento real obtenido y mostró que la pérdida productiva no es estructural, sino que está asociada a decisiones de manejo, ambiente y adopción tecnológica.

«La brecha en el cultivo de soja se ubica en un rango general del 10% al 15%, y es mayor en los ambientes de menor potencial», explicó José Micheloud, responsable del proyecto. En números, esa diferencia representa cientos de kilos por hectárea que hoy quedan en el camino, aun en la región más productiva del país.
El análisis mostró que no todas las sojas pierden lo mismo y que el ambiente amplifica o reduce los errores de manejo.
Dónde se generan las brechas de rendimiento en soja
| Tipo de soja | Ambiente | Brecha de rendimiento | Variables clave |
|---|---|---|---|
| Soja de primera | Alto potencial | 267 kg/ha (6%) | Fecha de siembra |
| Bajo potencial | 454 kg/ha (12%) | GM y fecha de siembra | |
| Soja de segunda | Alto potencial | 467 kg/ha (13%) | Fecha de siembra |
| Bajo potencial | 664 kg/ha (20%) | Fungicidas |
Fuente: Proyecto Brechas – Zona Núcleo Pampeana
En soja de primera, el factor más determinante fue la combinación entre fecha de siembra y grupo de madurez (GM) del cultivar. Ajustes finos en esa relación permiten capturar mejor radiación y agua, especialmente en ambientes de alto potencial.
En soja de segunda, en cambio, el manejo sanitario ganó protagonismo. El uso oportuno de fungicidas aparece como una de las claves para evitar pérdidas severas de rinde, sobre todo en planteos más ajustados por fecha y ambiente.
Otro punto que emergió del análisis fue el distanciamiento entre hileras, asociado en muchos casos a limitaciones de maquinaria que obligan a resignar eficiencia para llegar a tiempo con la siembra.
El clima también juega su partido. Según Micheloud, en campañas La Niña el margen para achicar brechas es menor, mientras que en ciclos neutros o El Niño hay más posibilidades de compensar con manejo agronómico.
El trabajo de CREA también puso el foco en la adopción tecnológica. El uso de insumos biológicos, una mejor nutrición y, en casos puntuales, sistemas de riego, aparecen como herramientas concretas para acercarse al rendimiento potencial.
En un escenario donde sumar kilos es cada vez más caro, el mensaje es claro: la zona núcleo todavía tiene margen para producir más soja con lo que ya tiene, ajustando decisiones clave y apostando a tecnología. La brecha existe, pero también existe el camino para cerrarla.

