Chicharrita del maíz: el monitoreo temprano ordena decisiones y baja riesgos

Especialistas del INTA coincidieron en que el seguimiento lote por lote permite ajustar manejos, evitar generalizaciones y reducir el impacto del achaparramiento.

El INTA confirmó este martes, durante un conversatorio técnico con productores y asesores, que la detección temprana y el monitoreo sistemático de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) son claves para definir estrategias de manejo eficientes, en un contexto donde el riesgo sanitario varía según región, fecha de siembra y estado del cultivo. La información es central porque permite evitar aplicaciones innecesarias, reducir costos y anticiparse al achaparramiento, una enfermedad que puede generar fuertes pérdidas de rendimiento.

Los relevamientos realizados hasta el momento muestran que los maíces tempranos no presentan riesgo, mientras que en maíces de segunda la probabilidad de impacto es baja, especialmente al sur del paralelo 30. Además, no todos los sitios registran presencia del insecto, lo que refuerza la necesidad de tomar decisiones basadas en datos concretos y no en escenarios generalizados.

Chicharrita del maíz: el monitoreo temprano ordena decisiones y baja riesgos

Con ese objetivo se llevó a cabo el Conversatorio sobre Chicharrita y achaparramiento del maíz, donde técnicos del INTA compartieron información actualizada sobre densidades poblacionales y porcentaje de insectos portadores de patógenos.

«El monitoreo es la base para cualquier decisión», afirmó Eduardo Trumper, coordinador del Programa Nacional de Protección Vegetal del INTA. Y fue claro: no es lo mismo detectar ausencia que baja o alta densidad, porque cada escenario define un enfoque de manejo distinto.

Según los especialistas, al sur del paralelo 30 el riesgo sigue siendo bajo, aunque advirtieron que las densidades muestran una tendencia creciente. En cambio, en el NEA y NOA el escenario es diferente: los maíces tardíos o de segunda están en estadios fenológicos iniciales -los más susceptibles-, pero las densidades actuales son menores a las registradas durante la campaña epidémica 2023/24, lo que reduce el nivel de amenaza.

Desde el INTA insistieron en que no existe una única respuesta válida frente a la chicharrita. Cada decisión debe evaluarse lote por lote, considerando monitoreo, estado del cultivo y contexto regional. En caso de optar por aplicaciones, se recomienda focalizar en borduras, salvo que el relevamiento indique presencia significativa en todo el lote.

«Las decisiones son aproximaciones técnicas, no recetas», subrayó Trumper, quien además recordó que solo deben utilizarse productos aprobados por SENASA y que, aun con eficacias del 80 %, pueden ocurrir reinfestaciones desde lotes vecinos.

Chicharrita del maíz: el monitoreo temprano ordena decisiones y baja riesgos

El protocolo del INTA incluye 10 puntos por lote, con cinco plantas por punto, revisadas cuidadosamente para evitar el escape de los insectos. También se evalúa un esquema simplificado, centrado en borduras, que puede escalar hacia el interior del lote si se detecta presencia.

Los técnicos remarcaron que presencia no es sinónimo de riesgouna chicharrita cada 100 plantas no equivale a una cada 10, aunque ambos casos indiquen detección. Además, la cercanía de otros lotes obliga a repetir monitoreos ante posibles dispersiones.

En la decisión de control pesan múltiples factores: densidad del vector, porcentaje de insectos portadores de patógenos, estado fenológico del cultivo -una planta en V3 es mucho más vulnerable que en V10- y condiciones ambientales.

La Red Nacional Interinstitucional de Trampas de Monitoreo de Dalbulus maidis publica informes quincenales con estimaciones del porcentaje de portadores, principalmente de Spiroplasma, información que el INTA complementa con muestreos propios. La articulación entre redes fue destacada como un valor estratégico.

Durante el encuentro, Guillermina Socias (INTA Salta) explicó pautas de identificación del insecto adulto; Karina Torrico (IPAVE-CIAP) abordó la dinámica del patosistema; y María de la Paz Giménez Pecci advirtió que la campaña 2025/26 podría ubicarse en un escenario intermedio, con eventuales problemas en lotes muy tardíos o resiembras.

Entre las estrategias de manejo, se enfatizó el vacío sanitario, la elección de germoplasma, fechas de siembra tempranas, evitar escalonamientos y priorizar la nutrición del cultivo, dejando el control químico como última alternativa.

 

Finalmente, Emilia Balbi (INTA Marcos Juárez) mostró que en Chaco aumentó la proporción de chicharritas portadoras de mollicutes y fitoplasmas al comparar el inicio de la campaña 2025 con 2026, un dato que refuerza la necesidad de seguir de cerca la evolución del sistema.

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