El complejo cerealero-oleaginoso arrancó 2026 con un fuerte ingreso de divisas. El trigo lidera, pero el clima vuelve a encender alertas.
En enero de 2026, la agroexportación argentina liquidó US$ 1.850 millones, según informaron este lunes la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC). El dato es clave porque marca un comienzo de año sólido en el ingreso de divisas, en momentos donde el desempeño del campo vuelve a ser central para la macroeconomía y el frente cambiario.
El empuje llegó de la mano de la campaña fina, con volúmenes récord de trigo y cebada. La producción de trigo alcanzó 27 millones de toneladas, casi 50% más que la campaña anterior, mientras que la cebada logró la mejor cosecha de la última década, con entre 5,4 y 5,6 millones de toneladas.

Si bien los precios internacionales bajaron por la elevada oferta global, la mayor competitividad permitió sostener los embarques, principalmente hacia el sudeste asiático, que empieza a ganar peso como destino estratégico.
Desde Ciara-CEC recordaron que el complejo cerró 2025 con US$ 31.339 millones liquidados, un 25% más que en 2024 y el tercer mejor registro histórico. La mejora productiva se combinó con cambios sucesivos en los derechos de exportación (DEX), un factor que sigue siendo decisivo para la toma de decisiones del sector.
Otro dato relevante: enero mostró un incremento del 82% respecto a diciembre, mes que había estado marcado por récords de siembra y cosecha, pero con una lógica baja estacional en los envíos externos. El arranque de 2026 confirma que el flujo exportador volvió a tomar velocidad.

Las proyecciones del sector hablan de más de 140 millones de toneladas de producción total en 2026, con exportaciones cercanas a US$ 34.800 millones. Sin embargo, la campaña gruesa empieza a mostrar señales de alerta.
La falta de lluvias en la zona núcleo ya provoca recortes de hasta 50% en el potencial de rinde de la soja de primera, mientras que las altas temperaturas afectan al maíz tardío. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, casi la mitad de ese maíz se encuentra hoy en estado regular.
En un contexto donde Brasil consolida su liderazgo exportador y otros países de la región avanzan con reglas más estables, Argentina muestra músculo productivo, pero sigue condicionada por el clima, las retenciones y la incertidumbre macro. El arranque de 2026 es alentador, aunque el partido todavía está lejos de definirse.

