Granos 2026: rinde récord y precios flojos exigen sintonía fina

Con abundancia global y márgenes ajustados, el productor argentino enfrenta un año donde el escritorio y el timing comercial serán decisivos.

En febrero de 2026, con una cosecha fina de rindes históricos y una gruesa en definición, el productor argentino enfrenta un escenario de precios internacionales presionados, alta volatilidad y márgenes estrechos, donde la clave ya no pasa solo por el lote sino por la gestión comercial y financiera.

La campaña 2025/26 deja una foto dual. Por un lado, trigo y cebada mostraron rindes impresionantes, con promedios superiores a los 3.500 kg/ha en muchas zonas y un excedente exportable de 17 millones de toneladas. Por otro, el mercado global exhibe abundancia y una relación stock/consumo que limita la recuperación de precios.

En trigo, el mundo proyecta una oferta en torno a 823 millones de toneladas y una relación stock/consumo cercana al 17%. Traducido a la tranquera: mucho grano y poco margen para errores comerciales. En la región Pampeana Sur, aunque más del 70% de los planteos cubrió costos, menos de la mitad logró superar un 10% de rentabilidad.

Trigo 2025/26: rindes superiores a los 3.500 kg/ha confirmaron el potencial productivo, pero la abundancia global y la relación stock/consumo presionan los precios y achican márgenes.

Trigo 2025/26: rindes superiores a los 3.500 kg/ha confirmaron el potencial productivo, pero la abundancia global y la relación stock/consumo presionan los precios y achican márgenes.

La campaña fina dejó en claro que el volumen físico no garantiza resultado económico. Heladas tardías -con registros de hasta -4 °C- generaron pérdidas heterogéneas, y la cebada se consolidó como el cultivo de mayor riesgo: en la Pampeana Sur, un 40% de los planteos no cubrió costos.

El aprendizaje es contundente: capturar precio define el margen bruto más que sumar kilos. En un contexto de costos elevados y valores internacionales ajustados, la eficiencia administrativa y la estrategia de ventas pasan al centro de la escena.

En soja, las cotizaciones en Chicago siguen atadas a los stocks de Estados Unidos y a las proyecciones del USDA. Sin embargo, la geopolítica volvió a pesar: los precios se movieron al ritmo de las negociaciones entre Washington y Beijing.

Con una soja mayo en torno a los US$320, el dilema es fino. Quienes ven continuidad en la guerra comercial consideran el valor atractivo; quienes apuestan a una distensión esperan un plus. A eso se suma la especulación sobre posibles cambios en retenciones, variable siempre presente en la ecuación argentina.

Soja en plena trilla: con valores en Chicago condicionados por los stocks de EE.UU. y la demanda china, el desafío para el productor es definir el timing de venta en un mercado volátil.

Soja en plena trilla: con valores en Chicago condicionados por los stocks de EE.UU. y la demanda china, el desafío para el productor es definir el timing de venta en un mercado volátil.

A nivel global, el crecimiento productivo de Brasil presiona, pero la demanda china avanza pari passu. Además, la mayor importación de poroto argentino por parte de China se dio en paralelo a una caída en nuestras exportaciones de harina y aceite, lo que reabre el debate sobre agregado de valor versus necesidad de caja inmediata.

En maíz, el foco está puesto en China -donde problemas de calidad en almacenajes sostienen precios- y en Brasil, cuyo desempeño impactará en los valores de julio-agosto. En la Argentina, el maíz temprano muestra buena performance, aunque por debajo del récord esperado, mientras el tardío depende del clima de febrero.

El girasol aparece como la «vedette» del ciclo, con cotizaciones internacionales sostenidas por conflictos bélicos en la región del Mar Negro y problemas logísticos en Ucrania. En la Argentina se proyecta una cosecha récord, aunque el mercado local muestra falta de transparencia y valores por debajo de las paridades teóricas.

Otra vez, la pregunta no es cuánto se produce, sino cómo y cuándo se vende.

Maíz temprano con buena performance, aunque lejos del récord esperado: el clima en febrero y la oferta brasileña serán claves para el precio de la gruesa.

Maíz temprano con buena performance, aunque lejos del récord esperado: el clima en febrero y la oferta brasileña serán claves para el precio de la gruesa.

La conclusión que deja esta campaña es clara: en un escenario de volatilidad estructural y abundancia de granos, la rentabilidad se define más en la oficina que en el lote. El control de gestión, el análisis de márgenes por ambiente y la planificación comercial dejaron de ser opcionales.

 

Con brecha cambiaria, presión fiscal y mercados internacionales saturados, la «sintonía fina» ya no es una consigna técnica sino una necesidad empresarial. Los próximos meses serán decisivos: capturar ventanas de precio, escalonar ventas y administrar riesgo marcarán la diferencia entre una campaña apenas equilibrada y un resultado positivo.

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