Soja y guerra comercial: China marcó récord y desplazó a EE.UU.

El gigante asiático importó 112 millones de toneladas en 2025 y el 83% fue de Sudamérica. Brasil lideró y la Argentina ganó espacio en plena tensión arancelaria.

China importó 112 millones de toneladas de soja en 2025, un récord histórico, y desplazó a Estados Unidos como proveedor clave en favor de Sudamérica, en un año atravesado por aranceles de hasta 145% entre Washington y Beijing; el dato, revelado por la Bolsa de Comercio de Rosario, reconfigura el mapa del comercio global y abre interrogantes para la Argentina.

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) detalla que el 83% de las compras chinas tuvo origen sudamericano, la mayor participación regional de la historia. En un contexto de guerra comercial, Brasil, la Argentina y Uruguay consolidaron su posición en el principal mercado mundial de la oleaginosa.

En 2025, China adquirió 112 millones de toneladas de soja, el mayor volumen registrado hasta ahora, y Sudamérica concentró un inédito 83% de esas compras, en un contexto marcado por la disputa arancelaria con Estados Unidos, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
 

En 2025, China adquirió 112 millones de toneladas de soja, el mayor volumen registrado hasta ahora, y Sudamérica concentró un inédito 83% de esas compras, en un contexto marcado por la disputa arancelaria con Estados Unidos, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

 

 

 

 

Con más de 1400 millones de habitantes y la mayor industria porcina del planeta, China es el principal importador mundial de soja. Según el último reporte del USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos), en la campaña 2024/25 utilizó 76 millones de toneladas de harina de soja, equivalentes al 74% del total de harinas proteicas destinadas a alimentación animal.

Para sostener ese consumo, procesó 103 millones de toneladas de poroto. Pero su producción doméstica fue de apenas 20 millones, una sexta parte de sus necesidades. Esa brecha estructural explica su dependencia externa y su peso decisivo en los flujos comerciales.

A comienzos de 2025, Estados Unidos impuso aranceles del 145% a bienes chinos, mientras que Beijing respondió con alícuotas del 125%. El comercio bilateral quedó prácticamente paralizado y la soja fue uno de los productos más afectados.

"El 83% de las importaciones de soja en China durante el 2025 tuvo origen en Sudamérica", destacó la BCR
«El 83% de las importaciones de soja en China durante el 2025 tuvo origen en Sudamérica», destacó la BCR

En 2025, Estados Unidos envió solo 17 millones de toneladas a China, un 38% menos que el promedio de los últimos cinco años. Desde septiembre, directamente no hubo embarques. La estacionalidad tradicional se rompió: los importadores chinos adelantaron compras entre abril y septiembre -cuando Sudamérica tiene mayor competitividad por cosecha- y restringieron operaciones cuando el poroto norteamericano suele dominar.

En este escenario, Brasil volvió a liderar con claridad: exportó 82 millones de toneladas a China, cinco veces más que Estados Unidos. Desde 2013 es el principal proveedor del gigante asiático.

La Argentina embarcó casi 8 millones de toneladas y Uruguay 3,1 millones. Aunque lejos del volumen brasileño, el dato argentino tiene matices relevantes: septiembre y noviembre de 2025 marcaron récords de exportación de poroto a China. Octubre solo fue superado por 2022, en el contexto del primer «dólar soja», y diciembre por 2018, también bajo tensión comercial entre Washington y Beijing.

Para un país atravesado por retenciones, brecha cambiaria y debates sobre agregado de valor versus exportación de poroto, la oportunidad fue clara: la geopolítica jugó a favor de la oferta sudamericana.

Durante 2025, Estados Unidos despachó apenas 17 millones de toneladas de soja hacia China, un volumen que se ubicó 38% por debajo del promedio registrado en el último lustro.
 

Durante 2025, Estados Unidos despachó apenas 17 millones de toneladas de soja hacia China, un volumen que se ubicó 38% por debajo del promedio registrado en el último lustro.

 

 

 

 

Hacia fines de octubre, ambos países acordaron que China compraría 12 millones de toneladas de soja estadounidense hasta febrero de 2026. Ese volumen ya comenzó a embarcarse, lo que sugiere que parte del flujo podría recomponerse.

La pregunta para la Argentina es estratégica: ¿este desplazamiento de Estados Unidos es una oportunidad transitoria o una reconfiguración duradera del comercio mundial?

Mientras Brasil consolida escala, infraestructura y acuerdos comerciales, la Argentina enfrenta desafíos internos que condicionan su competitividad: presión fiscal vía retenciones, costos logísticos elevados y volatilidad cambiaria. Sin embargo, la demanda china sigue siendo el gran ordenador del mercado.

 

En un mundo donde la guerra comercial redefine alianzas y cadenas de suministro, Sudamérica demostró que puede abastecer el 83% del principal mercado global. El desafío argentino será transformar esa ventaja coyuntural en posicionamiento sostenible, con mayor previsibilidad y estrategia de largo plazo.

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