China logra recuperar suelos del desierto en solo 1 a 3 años con microorganismos que reducen la erosión más del 90 %

Una tecnología biológica acelera la formación de suelo fértil y abre nuevas posibilidades productivas en zonas áridas

China está avanzando en un proyecto científico que busca estabilizar y recuperar suelos del desierto utilizando cianobacterias, microorganismos con más de 3.500 millones de años de evolución que funcionan como un “pegamento vivo” capaz de fijar la arena y generar condiciones para el crecimiento vegetal.

El trabajo se desarrolla en regiones áridas del noroeste del país, cerca del desierto de Taklamakán y en zonas de Ningxia y Xinjiang, donde equipos vinculados a la Academia China de Ciencias están cultivando estas comunidades biológicas para acelerar procesos naturales que normalmente tardan décadas.

Las cianobacterias forman las llamadas costras biológicas del suelo, una capa viva que estabiliza la superficie, retiene humedad y aporta nutrientes. En condiciones naturales, su desarrollo puede demorar más de 10 años, pero con inoculación artificial los científicos lograron reducir ese tiempo a entre 1 y 3 años, con estabilización inicial en apenas 10 a 16 meses.

Estas comunidades producen polímeros extracelulares que unen partículas de arena, reducen la erosión por viento y crean una estructura capaz de sostener materia orgánica y agua.

El impacto potencial es enorme para regiones con degradación de suelos o desertificación. Ensayos muestran que estas costras pueden disminuir la erosión eólica en más del 90 % y mejorar significativamente la retención de humedad, permitiendo que pastos y arbustos germinen en ambientes donde antes era imposible.

Además, al realizar fotosíntesis, las cianobacterias capturan carbono y comienzan a construir fertilidad real, aumentando niveles de nitrógeno, fósforo y materia orgánica.

Aunque el desarrollo ocurre en Asia, la tecnología genera interés global porque podría aplicarse en zonas semiáridas o degradadas de distintos países, incluidos sistemas productivos que enfrentan pérdida de suelo, sequía o erosión.

El enfoque no busca transformar el desierto en un oasis inmediato, sino reconstruir primero la base biológica del suelo. Una vez estabilizado, el terreno puede sostener vegetación, reducir tormentas de arena y mejorar el equilibrio ecológico.

Las costras biológicas del suelo son parte natural de los ecosistemas desérticos y representan una de las primeras etapas de formación del suelo terrestre. La innovación china consiste en acelerar ese mecanismo mediante cultivo e inoculación controlada de microorganismos, una estrategia que aún continúa en evaluación científica para su escalado productivo.

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