China mueve el mercado, Brasil cosecha récord y las lluvias cambian el ánimo en la zona núcleo
Mientras China y Estados Unidos negocian nuevas compras de soja y los fondos especulativos vuelven a apostar fuerte en Chicago, en Argentina las lluvias trajeron alivio productivo. El problema es que el rebote internacional no se refleja en el precio local. Más oferta esperada y primas en baja vuelven a poner presión sobre el ingreso del productor.
La semana dejó un mensaje claro: el mercado global reacciona a la política, pero el productor argentino sigue atado a su propia realidad.
Todo comenzó con la posibilidad de que China compre 8 millones de toneladas adicionales de soja a Estados Unidos. El rumor alcanzó para que los fondos compraran 10 millones de toneladas en Chicago en apenas una semana, impulsando las cotizaciones internacionales.
Pero esa demanda extra hacia EE.UU. implica menos necesidad de soja sudamericana. Y ahí está el nudo del asunto.

Brasil tiene cantidad, pero problemas de calidad
Brasil avanza con una cosecha enorme. El USDA la ubicó en 180 millones de toneladas, y algunos privados ya hablan de 184 Mt. Con semejante volumen entrando al mercado, las primas en la región retrocedieron. Resultado: la suba externa no se trasladó a los precios argentinos.
En otras palabras, el tablero global cambió, pero no a favor nuestro.
Las lluvias excesivas en plena cosecha brasileña generaron brotado y presencia de hongos. Eso podría obligar a vender con descuentos. Es una oportunidad relativa para competidores, aunque no alcanza para compensar la presión de la sobreoferta.
En paralelo, India incrementó 51% sus importaciones de aceite de palma, reduciendo la demanda de aceite de soja a mínimos de 19 meses. Otro dato que enfría expectativas.
Después de semanas de preocupación, las precipitaciones mejoraron el panorama en la zona núcleo. La Bolsa de Rosario elevó la estimación de producción argentina a 48 millones de toneladas.

Sin embargo, la condición buena a excelente cayó al 32%, lejos del 60% que mostraba a mediados de enero. El daño ya está hecho en parte del potencial, aunque el escenario dejó de deteriorarse.
Y acá aparece la paradoja: más producción esperada implica más oferta y, por lo tanto, más presión sobre los precios locales.
El USDA elevó las exportaciones de maíz estadounidense en 2,5 millones de toneladas, reduciendo sus stocks finales a 54 Mt. Siguen altos, pero la tendencia es de ajuste.
China, mientras tanto, está comprando sorgo y cebada por problemas de calidad en su maíz doméstico. Si termina necesitando más importaciones de maíz, podría cambiar la dinámica global.
En Brasil, la safrinha fue recortada a 109,3 Mt por demoras en la implantación. En Argentina, el maíz estabilizó su condición y las lluvias mejoran el panorama del tardío.
Rusia proyecta 91 Mt para la próxima campaña. Francia muestra su mejor estado de cultivos en tres años. India volvió al mercado exportador con 2,5 Mt.
El mundo tiene trigo.
En ese contexto, Argentina está colocando su cosecha récord gracias a precios competitivos. El line-up bajó a 1,48 Mt, pero sigue activo. Los precios bajos están abriendo mercados donde históricamente no éramos protagonistas.
El problema de fondo: competitividad
El mercado global está condicionado por geopolítica, clima y especulación financiera. Pero en Argentina, además, pesan factores propios: retenciones, brecha cambiaria, costos logísticos y reglas cambiantes.
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